viernes, 7 de noviembre de 2008

Miguel Pastorino: “al amparo de la libertad de cultos se violan muchas veces otras libertades”


Miguel Pastorino, experto uruguayo en sectas y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), responde a cuestiones de actualidad sobre este fenómeno.

El Servicio de Estudios y Asesoramiento en Sectas y Nuevos Movimientos Religiosos (SEAS) nació en el año 2000 en Uruguay por iniciativa de un grupo de estudiantes interesados en el tema. Hoy en día se transformó en una organización que ayuda a aquellas personas vinculadas con estos grupos. El sacerdote Miguel Pastorino, asesor de este servicio, y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) fue entrevistado en el programa “Asuntos Pendientes”, de la radio digital Espectador.com, para hablar de este tema. Puede escucharse en el siguiente enlace.

Pastorino, miembro de la Comisión Nacional de Ecumenismo y Diálogo entre Religiones de la Conferencia Episcopal Uruguaya, explicó así su acercamiento como católico al mundo de las sectas: “me he dedicado toda la vida al estudio de las religiones en general y siempre me interesó también estudiar lo extraño y lo paranormal”. Su enfoque ha sido desde las ciencias de las religiones, no desde la fe. “Un problema que tenemos en nuestro país, añade, es que por una grave ignorancia religiosa se confundió la laicidad del Estado, es decir, la no confesionalidad del Estado y de la educación pública, con el laicismo, que es la ideología que pretende desterrar lo religioso de la sociedad”.

Esa confusión entre la “laicidad sana” y el “laicismo ideológico” ha hecho que en las enseñanzas medias y superiores “se haya confundido no hablar de Dios con no hablar de la religión, que es un hecho humano que existe”. Miguel Pastorino revela que “estudiando las religiones fui descubriendo el fenómeno de las sectas. Aquí algunas veces la gente piensa que secta es algo malo. Secta, etimológicamente, significa grupo separado, los que se separan de un grupo anterior”.

Así, “el cristianismo fue una secta del judaísmo; Buda fundó una secta dentro del hinduismo y hoy es una religión. El término secta no es negativo. Lo que nosotros estudiamos son las nuevas formas de religiosidad, que muchas veces, en nuestra cultura, justamente por la gran ignorancia que hay en el campo religioso, nos encontramos con dos posturas, producto del miedo y de la ignorancia. Una de ellas es la que podemos tildar de fundamentalista. Es aquella que frente a lo desconocido y lo diferente lo ve como un enemigo. Me da miedo lo extraño y me repliego en mi religión y ataco. Es una postura ofensiva”. Por eso lleva a actitudes de intolerancia y discriminación, “donde el otro no vale simplemente porque es diferente”.

Para Pastorino, “esa actitud genera la actitud opuesta, que tampoco es buena, que es el relativismo. Se vuelve como un dogma donde, como todo lo diferente es diferente, todo pasa a ser válido del mismo modo. Y no todo es lo mismo”. Por eso, “muchos grupos que se presentan como entidades religiosa, en realidad esconden otros fines”. De hecho, hay asociaciones que se presentan como culturales y esconden un mensaje religioso. “Es decir, no hay sinceridad en la presentación, y muchas veces se han conocido explotaciones psicológicas, afectivas y económicas de la gente, con un disfraz religioso”.

¿Cómo puede diferenciarse una secta de cualquier otro grupo?

Para el experto de la RIES, hay muchos criterios de diferenciación, según la ciencia desde la que se mire. En primer lugar, la información. En Uruguay el SEAS presta este servicio, por la carencia que se había percibido de información. “No hay información sobre la gama de religiones existente, y lo primero es estar informado. De hecho, en Estados Unidos hay un diccionario con 30.000 grupos religiosos. En Argentina hay cerca de 4.000 grupos registrados en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto”. En Uruguay no existe ese registro.

Pastorino añade que “no sólo es cuestión de lo que uno cree, sino que también cuentan las actitudes”. Las grandes religiones “tienen mecanismos internos, por ser religiones milenarias, para cortar este tipo de cosas dentro. Ahora bien, cuando yo encuentro un grupo cuya única referencia es el líder, que dice ser Dios, que sólo él tiene su propia autoridad como un iluminado, y los fieles lo siguen como si fuera Dios, y acatan su voluntad como divina, es un peligro”.

“Nosotros no podemos de antemano tachar a una persona o a un grupo de ser una secta peligrosa. Uno tiene que investigar. Porque en nuestro país, al amparo del artículo 5 de la Constitución de Libertad de Cultos, se violan muchas veces otras libertades fundamentales”, afirma Pastorino.

Sectas y sentimientos

Estamos en un momento de crisis a todos los niveles, según el experto, y por eso hay múltiples ofertas de salvación, incluso desde el mercado. “Uno a veces piensa que cuando te meten en un grupo religioso es porque te convencieron ideológicamente. Eso fue en la modernidad. Hoy no prima la razón, priman los sentimientos”. Así, en el campo religioso “la gente no cambia de religión porque se convenza de la verdad de tal o cual creencia, sino porque así se siente mejor. Explicado esto, muchas técnicas apuntan a lo afectivo, a hacer sentir a la persona tan especial y tan bien, justamente para lograr los objetivos del grupo”.

Pastorino señaló que existen varios tipos de afectados por las sectas. Una consecuencia es la perturbación psicológica, por ejemplo en personas con patologías latentes. “Otro es el tema económico, la cantidad de gente que cree que le van a curar una enfermedad, por ejemplo. La persona lo dona todo. Yo conocí un caso: el hijo tenía cáncer y le dijeron que Dios no lo curaba porque ellos no tenían tanta fe como para sacrificar más de sus bienes. Al final, hipotecaron la casa, el hijo no se curó, y ellos se quedaron sin nada. Estas cosas pasan en nuestro país”.

“Uno tiene que respetar todas las creencias. Pero también tiene que saber que debajo de muchas creencias existen prácticas que violan derechos fundamentales de la persona, y alguien tiene que velar por ellos. Es un problema de salud pública”, añadió. No se trata de que la Iglesia católica contraataque contra una competencia. El problema no es ése. El experto recordó que “Juan Pablo II decía que las sectas crecen por el vacío espiritual que la Iglesia católica ha dejado en América Latina, porque no ha hecho una atención espiritual necesaria y suficiente”.

Problema social

“No es un problema de pugna entre creencias, sino un problema social. Todas las religiones tienen derecho a vivir, profesar y expresar su fe, pero en un ámbito que humanice a la sociedad. La religión es fuente de sentido, de amor, de felicidad, de cese de la violencia. Pero muchas veces la religión puede volverse un factor de deshumanización cuando aliena, cuando destruye, cuando infantiliza”.

En cuanto a la penetración de las sectas en el interior de Uruguay, Pastorino declaró que “muchas veces pensamos que el tema de la religión, también por un prejuicio laicista en el Uruguay, pertenece a gente que no piensa. Y nosotros vemos que hoy gente profesional, en ámbitos técnicos muy fuertes, y con formación académica importante, tiene sus creencias”. La religión “va unida a una necesidad humana de sentido. Ahora, es cierto que hay ciertos grupos que pegan en ciertos sectores de la población. La gente más pobre, por ejemplo, de escasos recursos a nivel incluso educacional, es más vulnerable a los grupos de tipo neopentecostal al estilo de Pare de Sufrir. También el tema de la umbanda crece mucho en esos sectores”.

“En cambio, en los sectores de clase media-alta crecen los grupos que se ubican en el ámbito de la New Age o Nueva Era, terapias de tipo holístico, donde se mete el reiki, mezclado la metafísica, los chakras, cuestiones orientales mezcladas con un poco de ciencia-ficción, y diversas posturas que mezclan lo filosófico con lo intelectual, y esto ha crecido en lugares de un nivel educativo más alto”.

Sobre el SEAS, Miguel Ángel Pastorino señaló que, junto con el psicólogo Álvaro Farías, se está haciendo un trabajo de asesoramiento y acompañamiento a familias afectadas. “Muchas veces hemos logrado recuperar la relación con la familia. No en todos los casos la salida del grupo religioso, porque uno no puede cambiar lo que creen, no puede ir a secuestrarlo. Hay que ayudar a la familia, y a la persona que quiere ser ayudada”. Hay que discernir caso a caso. Además, Pastorino terminó diciendo que la RIES puede ofrecer una buena ayuda a nivel continental, por la diversidad de procedencia de sus miembros.

Fuente: Info-RIES nº 105 (7/11/08).