Han llegado varias consultas a la secretaría de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) sobre la secta de origen argentino CAFH, los Caballeros Americanos del Fuego. Por ello presentamos este artículo, como ficha de este movimiento esotérico.
Santiago Bovisio (Bérgamo, Italia, 1904 - Buenos Aires, Argentina, 1962) fue educado en Turín y Venecia. Se radico en Argentina en 1926. El 3 de marzo de 1937 fundó la Reunión de Almas CAFH, de la cual fue su director espiritual. Bovisio era masón, vinculado en Venecia a una logia masónica alemana y militante de la Antroposofía, hasta la llegada del fascismo. Al llegar a Argentina y fundar la Reunión de Almas CAFH, dejo manifestado su pensamiento teosofista al hablar de “maestros del universo” y de una gran obra universal sobre la Tierra. Pronto anunció para 1972-79 el advenimiento de un nuevo iniciado para la humanidad. Advertía que estos maestros operaban desde lo invisible y regulaban, planeaban y orientaban por encima de dirigentes y masas.
Bovisio se radicó en Rosario, lugar de elección para centrales masónicas y teosóficas y rosicrucianas. De ellos nos interesa la presencia del Soberano Gran Consejo General y Grande Oriente para la República Argentina del Antiguo y Primitivo Rito Oriental “Memphis y Mitzraim”, constituido en 1905 con Carta Patente expedida por la Potestad Suprema de la Orden en el Gran Oriente de Nápoles. Animado por su gran hierofante, Guerino Troilo, hasta su fallecimiento, este rito fue gradualmente entrando “en sueño” y muchos de sus miembros optaron por afiliarse al Rito Escocés. Al ingresar a la Gran Logia Argentina, la logia de habla alemana “Friedrich der Grosse” en 1945, se selló el destino de ese Rito.
Santiago Bovisio frecuentaba estos ambientes. Para los CAFH adoptó una terminología simbólico-administrativa tomada de las logias masónicas y las “tablas redondas” teosóficas. El dato más ilustrativo al respecto surge del rito de “Memphis y Mitzraim”, cuyo grado 27 llevaba una curiosa denominación usada por los filósofos herméticos: Caballeros del Fuego Sagrado, o lo que es lo mismo, Caballero del Fuego. Según los teósofos la Filosofía del Fuego fue enseñada por Hermes Trimegisto. De los filósofos herméticos la recibieron los iniciados de la Llama. He aquí el significado de la H en las siglas CAFH.
La “Reunión de las Almas CAFH” tiene como base de su enseñanza la idea de la Renuncia. El primer libro que se extiende sobre esta enseñanza y comienza a desarrollarla data de 1966, se trata de Gérmenes del Futuro en el Hombre, del Dr. Ramón Pascual Muñoz Soler, director de la Asociación de la Cultura Espiritual Argentina y Organizador de Centros de Estudio de Psicología Medica, Parapsicología y Psicología Educacional. El segundo, del mismo autor, data de 1969 y se llama El Camino de la Egoencia. Inmediatamente siguieron otros títulos, publicados por la mencionada Asociación (ADCEA), donde se destacan las obras de Jorge Isaac Vassenberg (alias Waxemberg), sucesor de Bovisio al frente de la CAFH. Estos eran: La Renuncia y el Sentido de la Existencia (1969), La Ascética de la Renuncia (1970) y De la Mística y los Estados de Conciencia (1972).
Hacia el periodo correspondiente a 1973-76, algunos rumores que corrieron entre personas allegadas a agentes de inteligencia señalaron que el CAFH, así como la P2 y su subsidiaria argentina Pro-Patria, tenían como una de sus metas la destrucción interna del partido Justicialista. Así López Rega y Celestino Rodrigo, los hombres más influyentes del CAFH, destruyeron y desviaron el gobierno electo para imponer un programa económico liberal, que ni el mismo José Alfredo Martínez de Hoz se atrevió a implantar en todas sus partes.
Ya en la provincia de Mendoza fue dado el alerta en 1965. Oficialmente solo se les imputo su tendencia a la disgregación de la familia, el alejamiento de los jóvenes de sus hogares y la ruptura con sus creencias religiosas tradicionales. Ya en aquella época se conocieron algunos de los nombres de los involucrados: Jorge Isaac Waxemberg, el bodeguero Domingo Catena, Carlos Emilio Pluss, y los doctores Muñoz Soler, Lazarte, Balter, Etchegoyen y Patti. Estos, en su mayoría psicólogos y psiquiatras habrían introducido técnicas de “saneamiento mental” aprobadas por los programas de la Fundación Mundial de la Salud Mental y su presidente, el Dr. G. Brock Chisholm, quien lo aplicó en la Organización Mundial de la Salud.
El 1 de septiembre de 1977, fuerzas de seguridad allanaron en la zona del Embalse Río III, Valle de Calamuchita, Córdoba, las instalaciones del Instituto Incorporado “Leo Bovisio”, ubicadas en San Ignacio (niños) y Cerro Vesubio (niñas). En ambas sedes del instituto se constataron anormalidades docente-administrativas que vulneraban los principios generales y específicos en que deben estar fundadas la enseñanza y educación para los niños, dado que a los mismos, se los ha colocado en los riesgos de una formación deficiente que desentona con los principios consagrados por nuestra tradición cristiana (Clarín 6/10/77), comprobándose que la educación de los alumnos que concurrían la colegio estaba dirigida por miembros de la secta autodenominada Caballeros Americanos del Fuego, culto que no cuenta con el reconocimiento oficial del Estado, el cual presenta en su organización características de la masonería y los rosacruces (La Prensa, 22/11/77), con su propio ceremonial litúrgico para los ritos de iniciación, reconocimientos conyugales y honores fúnebres.
En su sección varones, en San Ignacio, donde existe una pista de aterrizaje, se encontró el cadáver insepulto de León Bovisio, hijo del fundador de la secta, objeto de culto, en una salita anexa a la “capilla” teosófica del instituto. Instruido el sumario correspondiente por la Secretaria de Estado de Cultura y Educación de la provincia, el 29 de ese mismo mes el poder ejecutivo de Córdoba decretó la caducidad de la adscripción a la enseñanza oficial del instituto, clausuro sus instalaciones y llevó ante la justicia a la Cooperativa de Trabajo ORDECOM Limitada, encargada de su administración patrimonial-financiera. A fines de noviembre, dispuso el retiro de la personería jurídica de la citada Cooperativa por el ilegitimo y antiestatutario actuar de ORDECOM, en su carácter de instrumento de la secta no autorizada Caballeros del Fuego. Al mismo tiempo se ordeno a la Dirección de Inspección de Sociedades Jurídicas, proceder a la liquidación del patrimonio de la Cooperativa, con domicilio en San Ignacio. El halo de misterio que rodeaba a la CAFH comenzó a despejarse.
CAFH dice que son sus principios fundamentales que: Los seres humanos tenemos derecho a la libertad de pensar, sentir y decidir sobre nuestra vida sin interferencia de otros. Este derecho a la libertad es básico para el desenvolvimiento humano y nos da innumerables posibilidades; entre ellas, la de asumir compromisos con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Una vez que asumimos compromisos, el ejercicio de la libertad consiste en nuestra capacidad de cumplirlos con fidelidad. El derecho a la libertad implica responsabilidad en el ejercicio de esa libertad. El desarrollo de la responsabilidad hace que el ejercicio de la libertad dé frutos de paz y felicidad.
Sus integrantes se reúnen semanalmente y afirman estudiar cursos de enseñanzas sobre temas tales como grandes religiones, filosofía, historia y método de vida. Su plan de estudios sería:
El Arte de Vivir la Relación
Primera Parte: Aprender a Relacionarnos
Capítulo 1: La Relación y la Vida Espiritual
Capítulo 2: Relación Posesiva y Relación por Participación
Capítulo 3: La Relación con Uno Mismo
Capítulo 4: Las Normas de Conducta
Las Diez Palabras del Desenvolvimiento Espiritual
La Historia de Cafh
Matices de la Oración
Postulados y Principios de Cafh
Sacrificio (Edición 2008)
Vivir Conscientemente
Primera Parte: Comprender Nuestras Relaciones
Capítulo 1: Terreno Común
Capítulo 2: Puntos de Vista
Capítulo 3: Convivencia
Capítulo 4: Problemas y Soluciones
Capítulo 5: Universalidad
Capítulo 6: La Relación con la Elección
Capítulo 7: La Relación con las Características Personales
Sus miembros pueden vivir en sus domicilios particulares, o comunitariamente en alguno de los centros CAFH. En sus reuniones de una hora semanal, además de estudiar los cursos, se toma un tiempo para la meditación y presentación de ideas que son supervisadas por un miembro coordinador. También realizan retiros espirituales.
Sus comunidades, afirman ellos, son sustentadas con el dinero ingresado por sus actividades educativas (poseen varios colegios), industriales, agrícolas, por la venta de sus revistas trimestrales Darse Cuenta y Vuelos de búsqueda interior y de libros como: Don Santiago - Vida y Obra del Señor Santiago Bovisio, por Fabiana Mastrangelo, El arte de vivir la Relación, por Jorge Waxemberg, La ascética de la renuncia, por Jorge Waxemberg, De la mística y los estados de conciencia, por Jorge Waxemberg, y Una nueva dimensión de vida, Por Omar Lazarte. Su sede representativa funciona en la ciudad de Buenos Aires.
Fuente: Info-RIES nº 144 (6/08/09).








3 comentarios:
Viví 3 años en esa escuela como alumno: desde 1965 a 1967. Conocí mucho a todos mis maestros y aseguro con fuerza de FE que ¡parte de éste artículo es mentira!..En pocas palabras calumnia. Nunca se nos lavó el cerebro ni se nos orientó en un sentido determinado. Fui y soy católico: se me permitia ir a misa los domingos y se me respetaron mis creencias. Viví desde adentro todo y los que opinan de afuera se equivocan prolijamente. DANIEL PETRACINI D.N.I. 10.274.245
Yo viví 5 años en esa escuela. Dos en el Vesubio, en Embalse y 3 años en San Ignacio y opino lo mismo que Daniel, que no lo conozco, ya que pertenecí a la primera tanda de alumnos que inaguró el Colegio de San Ignacio. La educación en valores, la igualdad, el respeto, sin importar la condición social de las personasera parte de la educación que recibíamos a traves del ejemplo que nos impartían los maestros. Sólo buenos recuerdos guardo en mi corazón. Aún ahora hay personas (que nunca estuvieron en el colegio) que divulgan mentiras. El nivel de educación era excelente y el trato también.
Victor Guillermo Mongi
Conocí en 1975 a un compañero de la universidad que pertenecía a esa organización. Era una persona excelente, generosa y espiritual. Me invitó a ingresar. Cuando me reuní con los encargados de realizar la iniciación, no me convenció la mística. Desistí de hacerlo. Eso no me distanció de mi compañero. En 1976, con la llegada de la dictadura militar, él se fue, presuntamente a Chile. Nunca lo volví a ver.
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