jueves, 29 de enero de 2009

La Iglesia mexicana advierte sobre los riesgos de las prácticas ocultistas


Al auge que tienen en México las prácticas relacionadas con el esoterismo, los “amarres amorosos”, la lectura de manos, el Tarot, la Ouija, la hechicería en cualquiera de sus modalidades, las misas negras y el culto a la Santa Muerte, se suma ahora, que Satanás ocupa el cuerpo de nuestro vecino, explicaba hace unos días La Revista Peninsular. Según la Conferencia Episcopal Mexicana, en los últimos 50 años, la presencia demoníaca en el país ha aumentado a grado tal que se efectúan hasta cinco exorcismos al día.

Tan sólo en Quintana Roo se han registrados al menos diez casos de exorcismo, motivo tal vez de la ignorancia de la gente y quizá, de la falta de una evangelización más sólida. Así, los sacerdotes de la iglesia Católica comparten el campo de batalla con las autoridades encargadas de la seguridad pública en el país. Mientras éstos combaten a “Zetas” y otros grupos asesinos con las armas, los religiosos utilizan sus oraciones y el agua bendita para rescatar a más de uno de las manos del Maligno.

Si bien se han manejado con absoluta cautela para no sembrar pánico entre la población, a la fecha se han registrado en Quintana Roo por lo menos 10 casos de presuntas posesiones demoníacas, según informan los sacerdotes exorcistas Obispo Jorge Bernal Vargas y presbítero José Antonio Blanco. Entrevistados por separado, ambos clérigos, designados por el Obispo de la Prelatura Cancún-Chetumal, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, como los encargados de hacer frente a Satanás tanto en el Norte como en el Sur del Caribe Mexicano, alertaron sobre la necesidad de que, particularmente en estos tiempos de crisis, la población se mantenga muy cerca de Dios, pues no obstante lo que afirman algunos escépticos, “el demonio está presente en todas partes, se conduce sutilmente y puede atacar en cualquier momento”.

En este sentido, condenaron el auge que tienen actualmente las prácticas relacionadas con lo oculto, como son el esoterismo, los “amarres amorosos”, la adivinación a través de la lectura de manos, el Tarot, la Ouija, la hechicería en cualquiera de sus modalidades y el culto a la Santa Muerte, toda vez que, aunque parezcan algo natural, inofensivo y legítimo, lo cierto es que aquellos que las practican “le están abriendo las puertas de su cuerpo y de su mente al maligno”.

Al abundar al respecto, señalaron estar conscientes de que la tarea que les han encomendado no es fácil, menos aún cuando es la propia sociedad la que está facilitando el avance de la maldad, sin embargo, se dijeron dispuestos a cumplirla con todo el poder de la oración y los sacramentos, pues “ahora más que nunca hay que cerrar el paso a ese que el extinto Papa Pablo VI definió como un ser espiritual y perverso que rechaza a Dios y es el enemigo número uno del hombre desde la creación”.

En entrevista, Monseñor Jorge Bernal Vargas, exorcista asignado al Sur del Estado de Quintana Roo, dijo que han sido “contados” los casos en que ha tenido que enfrentar al maligno, pero sostuvo que su presencia en todos los ámbitos de nuestra vida es real, por lo que, bajo ninguna circunstancia se le puede subestimar. Tras dejar en claro que por disposición de la Iglesia Católica los casos confirmados de posesiones demoníacas en la entidad se consideran información confidencial, dados los alcances que pudieran tener en la sensibilidad de la población, el también Obispo Emérito de Quintana Roo citó la importancia de creer en Satanás, ya que, precisamente, una de sus estrategias radica en confundir a sus víctimas para hacerles creer que no existe y por lo tanto, “si él no existe, tampoco existen el infierno ni el cielo y así no teman estar lejos de Dios”.

Asimismo, condenó que en lugar de acercarse a Dios cada vez sean más las personas que buscan cobijo en ejercicios considerados por el cristianismo como “brujería”, llámese la adivinación, las “limpias”, la lectura de cartas, los amuletos, talismanes, y demás artilugios, mismos que, insistió, “dígase lo que se diga, se ubican en terrenos juzgados como satánicos”. Así mismo, llamó a los jóvenes a no dejarse llevar por prácticas como el juego de la Ouija y el Tarot en donde, según concuerdan algunos especialistas, "los únicos que se comunican son los demonios y nunca los difuntos, aunque se hacen pasar por todo tipo de seres. Ahí están los demonios y él que les abre la puerta, con toda la inocencia del mundo y a veces sin ninguna malicia, puede quedar poseso”.

Aquí Bernal Vargas fue enfático al señalar que muchas de las personas que ha atendido de alguna presunta influencia maligna, es porque han ingresado a terrenos que Dios prohíbe. En este sentido, se estima que cuando menos el 80% de los católicos mexicanos han practicado alguna vez algún ejercicio relacionado con el ocultismo, lo que ha decir de especialistas en materia de demonología, ha incrementado notablemente los casos confirmados de posesión maligna en varios Estados de la República.

A su vez, el presbítero José Antonio Blanco, párroco de la iglesia de Cristo Rey en Cancún, señaló que si bien hasta el momento no le ha tocado realizar ningún exorcismo como tal, sí ha tenido conocimiento de varios casos de presuntas posesiones demoníacas, aunque, por discreción, se negó rotundamente a revelar los detalles de las mismas. No obstante lo anterior, mencionó la atención que ha brindado a varias personas con severos cuadros de perturbación mental o sugestión, motivados en su mayoría por factores que van desde las creencias equivocadas hasta las películas o programas de televisión cuyo contenido se encuentra estrechamente relacionado con el satanismo y lo paranormal.

Sostuvo que los hechos que tanto han acaparado la atención en los últimos meses, llámese el alarmante índice de suicidios, las ejecuciones vinculadas con el crimen organizado, la alta incidencia del alcoholismo y la drogadicción, el pandillerismo, la desintegración familiar, entre otros, revelan una presencia real y palpable del mal que bajo ninguna circunstancia se puede soslayar.

Con base en lo afirmado por el padre José Antonio Blanco, se pudo averiguar que las manifestaciones de las personas poseídas por el demonio consisten en gestos, palabras y acciones que pretenden expresar creencias, deseos y objetivos satánicos. Son actos de reconocimiento, adoración, veneración e invocación para lograr determinados fines enfocados a liberarse de toda atadura religiosa, moral y cultural; mostrar su oposición y aun odio a la religión en general y en particular al cristianismo, el evangelio, la Iglesia y la liturgia; así como adquirir poderes especiales imposibles de conseguir por medios naturales.

Otros son lograr toda clase de ventajas materiales; hacer daños profundos a personas o grupos enemigos; liberarse de miedos y tabúes irreprimibles; y satisfacer ciertas desviaciones sexuales. Entre los ritos empleados para conseguir esos fines hay que señalar, con horror, que en el caso específico de Quintana Roo, se ha tenido conocimiento de la profanación de cementerios y cadáveres, el abuso sexual de menores, los sacrificios de seres humanos y animales, las orgías, el uso de hostias consagradas para diversas prácticas y las conocidas misas negras, principalmente atribuidas a grupos delictivos relacionados con los cárteles de la droga que operan en la entidad.

Fuente: Info-RIES nº 116 (26/01/09).