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lunes, 14 de mayo de 2012

Líderes sectarios. El huevo de la serpiente

Ofrecemos una versión actualizada de un anterior artículo, realizado por Alberto Miguel Dib, experto argentino en sectas.

Impera desde hace algunos años ya,  una cultura de la inmediatez que, día a día, viene expandiéndose como una mancha de aceite en nuestros quehaceres cotidianos. Los avances tecnológicos han contribuido en gran forma a facilitar las cosas. Pero también han acelerado los tiempos de todo. Antes, una comunicación a distancia debía esperar a que enviáramos una carta o un telegrama. Posteriormente, tuvimos que llegar a casa para utilizar el teléfono de línea, mientras que hoy en día el teléfono celular e internet han cambiado la dinámica de las comunicaciones. Los periódicos, contaban todo cuanto ocurría. Luego, la radio fue el testigo que nos contaba los hechos desde el lugar donde habían acontecido. Más tarde, la televisión pudo registrar imágenes que nos mostrarían cada detalle de lo ocurrido. Hoy en día, internet nos posibilita “estar ahí”, sea cual sea el lugar del mundo donde ocurre algo, interesante o no. Así, la “cultura de la inmediatez” ha llegado para instalarse y, no sólo eso, sino que también ha invadido otros ámbitos de nuestra vida en sociedad. Nada puede esperar, todo tiene que ser ahora. Y esto nos hace recordar aquella humorada en que un hombre le rezaba a Dios y pedía: “Por favor Señor, dame paciencia… pero dámela ya!!!”.

Asistimos a un fenómeno que no es exclusivamente nuestro, sino que se ha dado a nivel global y que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman ha denominado “modernidad líquida”, refiriéndose así a que las estructuras sociales de antaño se han “diluido”, han dejado de lado su solidez pretérita y, como un líquido se acomoda al espacio que puede ocupar, se han ido “acomodando” de acuerdo al momento. Esa “liquidez” ha dañado peligrosamente las escalas de valores antes intocables y, esa “dilución” de los valores ha dado lugar a la relatividad que ocupó todos los espacios que pudo.

Obviamente, caídos los valores y reinando la relatividad, las creencias religiosas se han tornado un bien transable, negociable, mutable. De esta manera, la “religión a medida”, se ha hecho más real que nunca y, en consecuencia, asistimos a sincretismos varios en los cuales todo es igual, todo vale lo mismo y se equiparan elementos doctrinales, dogmas y creencias de una y otra tradición religiosa. ¡Cómo si fueran asimilables! Justamente allí está la trampa puesto que, quien opera como agente seleccionador de doctrinas y creencias, lo hace con una impunidad y una arbitrariedad tales que debemos tener muy en claro que el fin no justifica los medios y, por más elogiables que sean las intenciones y enseñanzas de estos relativistas seriales, no sólo inducen a confusión sino que, a los fines pregonados, son inconducentes. De hecho, tomar algo de aquí y otro poco de allá, no lleva más que a error, al no tener una sólida base donde sustentarse. Por eso, las palabras bonitas no alcanzan, las frases clichés no sirven y las creencias edulcoradas ya no son lo que inicialmente fueron.

Llegados a este punto, debemos mencionar una corriente sociocultural muy fuertemente impuesta y difundida a nivel comercial, mediático, educacional, político y religioso, que se ha dado en llamar “New Age, Nueva Era o Era de Acuario”, que no es más que un cúmulo de viejas doctrinas con  ropajes nuevos, un amontonamiento de grupos, asociaciones y movimientos variados, tanto en sus creencias como en sus orígenes y que ha brindado un marco de contención a cantidades de “maestros”, “gurúes”,  “canalizadores” y “contactistas” que, si bien se anuncian como tolerantes y difusores de todas las tradiciones religiosas, no hacen más que bastardearlas en favor de un beneficio propio.

¿Cómo podemos aceptar mansamente que nos digan que Jesucristo, Buda, Maitreya, Sai Baba y otros han traído mensajes de un mismo peso específico y que todo sirve para el mismo fin que es la felicidad? Obviamente, quien viva su fe a conciencia, nunca podría aceptar este argumento que carece de solidez, pero ante todo es falaz a todas luces ya que para un cristiano, Jesucristo es el Hijo de Dios, el centro de su fe, de su vida y, por lo tanto, no puede ser asimilado, comparado y mucho menos igualado con Sai Baba, Maitreya, el reverendo Moon, Bhaktivedanta Swami Prabhupada, Osho, Krishna, Krihnamurti, Ashtar, etc.

De igual modo, cada tradición religiosa tiene su historia, sus vivencias y sus elementos doctrinales propios que le dan identidad, por lo que difícilmente acepten sin objetar, este tipo de accionar. Lo que sucede hoy en día es que, ante la “cultura de la inmediatez” antes mencionada, es más fácil llegar a esta sociedad globalizada, con una propuesta religiosa rápida, accesible, sin complicaciones, sin formalidades, descontracturada, sin pasar por la “noche oscura” del sufrimiento y el dolor (no masoquismo) que muchas veces nos depara la experiencia religiosa. Indudablemente, se ha corrido de su eje la sacralidad. Lo “sagrado” ha sido devaluado por conveniencia, para que no haya obligaciones, responsabilidades… La “buena onda”, la “buena vibra” es negocio. 

Si Dios está en todas partes, ¿para qué ir al templo? Este cuestionamiento puede ser abordado desde diferentes aspectos, pero sólo mencionaremos que renegar del templo, induce a darle entidad como tal, a cualquier lugar y, con el tiempo, llegar al postulado “new age” por excelencia: “Si Dios está en todas partes, Dios está en Mí. Por lo tanto, Dios y Yo somos uno. Ergo, Yo soy Dios”. La New Age tiene una característica fundamental, que se muestra como virtud y sin embargo es su talón de Aquiles: todos tienen lugar allí, todos son acogidos en su seno. Las diversas disciplinas promovidas por este movimiento sociocultural vasto e informe, son tan variadas que desde el tarot, las videncias, las runas, péndulos radiestésicos, meditaciones, karma y rencarnación, hasta las  regresiones a vidas pasadas, mediumnidad, “canalizaciones” de mensajes de los maestros ascendidos o los contactos extraterrestres, pasando por las piedras energéticas y los cristales, todo ello “condimentado” con un lenguaje pseudocientífico que le dé cierto aire de seriedad, forman parte de una verdadera red, que en realidad no es más que una tela de araña, pues atrapa y se alimenta de sus víctimas… Decíamos que su capacidad de recibir a todos en su seno, operaba como una debilidad ya que, como decía Santa Teresa de Avila, “Dónde está tu virtud, está tu defecto”, debido a que al tomar de todas las corrientes religiosas y espirituales, no posee una propia y, por si fuera poco, no todas son, ni siquiera parecidas. 

Pero todo lo antedicho podría quedar en una discusión doctrinal que, fácilmente podría enfrentarse esgrimiendo la libertad de creencia y religión amparada en la Constitución Nacional, pero es ahí donde los mencionados relativistas seriales o los agentes seleccionadores de determinadas ideas y creencias toman verdadera relevancia ya que, como decíamos,  si el fin justifica los medios, total todo es igual a todo, habría que tener claro cuáles son los fines perseguidos y cuáles son los medios utilizados. Este pequeño paso, puede ponernos de frente al rostro más repugnante que muchas personas enfrentan en su búsqueda desesperada de una religión rápida, simple y accesible: los líderes sectarios, que se muestran amorosos y comprensivos, ocultando al megalómano manipulador que sin duda alguna va a someterlos. Pero aquí debemos señalar algunos aspectos para tener en claro quienes son estos personajes que hablándonos confianzudamente por televisión y/o radio, dando charlas y conferencias, vendiendo revistas, libros y chucherías varias, orientándonos sobre donde ir a meditar o con quien lograr “plasmar la energía cósmica en nuestro corazón, integrándola al Cristo que habita en tu alma, para lograr el kundalini que nos ayude a alcanzar el nirvana”, intentan mostrarnos el camino para llegar al Reino de los Cielos, queriendo convencernos de que ellos conocen los atajos…

Ahora bien, hablar de líderes sectarios suena abstracto sin poner los nombres sobre el papel, por ello para hacernos un cuadro mental acerca de quienes estamos hablando, mencionaremos algunos, sólo a modo de ejemplo: Sun Myung Moon (Iglesia de Unificación); David Koresh (Branch Davidians); Shoko Asahara (Verdad Suprema); Sai Baba; Marshall Applewhite (Heaven’s Gate); Bhaktivedanta Prabhupada (Hare Krishna); Anton Sandor La Vey (Iglesia de Satán); Juan Unger (Las 7 Reinas); David Brandt Berg (Los Niños de Dios / La Familia); y otros tanto que el lector puede agregar a la lista…

Acto seguido, se impone señalar que no necesariamente se trata de personajes “fabricados” ad hoc sino que, por el contrario, surgen a partir de una patología particular que, con el tiempo, se puede identificar fácilmente en todos ellos. Hace tiempo ya, he tenido la oportunidad de trabajar con excelentes profesionales de la salud mental, como fue el Lic. José María Baamonde, o como son la Lic. María Lourdes Molina y el Lic. Alejandro Farinelli. Todos coincidían en señalar que, a partir de analizar los discursos, libros y doctrinas de los distintos líderes sectarios, podía inferirse en ellos una psicopatología particular denominada Psicosis Esquizoparanoide. Al decir de los profesionales, esta patología se conforma a partir de tres elementos fundamentales que son:

 + La Megalomanía: Es un estado psicopatológico caracterizado por delirios de riqueza, poder, u omnipotencia, asociado a delirios de grandeza y una obsesión compulsiva por tener el control de todo. Tiende a ver situaciones o a imaginarlas de una forma tan creativa que solo él termina creyéndoselas, y las puede emplear para manipular sentimientos y situaciones de cualquier tipo. En definitiva, encierra una aspiración al poder, por el poder mismo.

 + El Delirio Místico: El personaje en cuestión afirma ser un ángel, un extraterrestre, Dios mismo o un enviado de El. Asimismo, en determinadas situaciones puede pretender que “recibe mensajes” de Dios y/o la Virgen María, o bien que “canaliza” mensajes de los “Maestros ascendidos”, espíritus o extraterrestres.
  
 + El Delirio de Influencia: Visto lo antedicho, su capacidad para “salvar” a quienes no recibieron o no entendieron el “mensaje” es frecuente en el discurso y doctrina de estos personajes.  

Por otra parte, el elemento paranoide actúa en cuanto el individuo tiene sensaciones angustiantes, como la de estar perseguido por fuerzas incontrolables o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar el mundo. Al decir del manual DSM IV, la paranoia es un trastorno de tipo crónico, con mayor o menor virulencia ocasional, que se presenta mayormente en individuos de personalidad orgullosa, ególatra y desconfiada. Finalizando esta observación, podemos citar al psiquiatra español Enrique González Duro que, en su libro “La Paranoia” (1991), señala: “El pensamiento paranoide es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, solo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio, para convertirlo en convicción”.

Es aquí donde aparece una clara característica sectaria que es el “eleccionismo o salvacionismo”. Es decir, creen ser los únicos elegidos por Dios, los ángeles o los extraterrestres, llegado el Día del Fin del Mundo o la invasión desde otras galaxias…

Ahora bien, dando sustancia a todo lo antedicho, mencionaremos algunos casos en que se han visto involucrados conocidos líderes sectarios: Jim Jones (Templo del Pueblo, Guyana, 1979), David Koresh (Rama Davidiana, Texas, EUA, 1994) o Marshall Applewhite  (Heaven’s Gate, San Diego, California, EUA, 1997) quienes, por diferentes motivos guiaron a sus seguidores hacia suicidios colectivos aún hoy recordados. Tanto Jones como Koresh, prometieron a sus seguidores encontrarlos en el Reino de los Cielos. Jones les invitó a beber jugo de naranja mezclado con cianuro. Koresh los hizo participar de un tiroteo con la policía que culminó con incendio fatal de su sede. Por su parte  Marshall Applewhite y sus 38 seguidores llevaron a cabo la ingestión de barbitúricos mezclados con vodka y luego se colocaron bolsas plásticas en sus cabezas para inducir la asfixia. Cuando los encontraron, sus cuerpos yacían en sus propias camas, con sus caras y cuerpos  cubiertos con capas color púrpura. Cada miembro llevaba 5 (cinco) dólares en sus bolsillos. Los 39 (treinta y nueve) estaban vestidos idénticamente con camisas negras, pantalones abrigados y zapatillas tenis color blanco y negro, marca Nike, en las que podía leerse "Heaven's Gate Away Team." Los suicidios se realizaron por etapas, y el resto se purificaba antes de la muerte grupal. 
En realidad, no creían que fueran a morir, sino simplemente que serían “rescatados en energía” por una nave espacial que se ocultaba detrás del cometa Hale-Bopp que entonces rondaba las cercanías del planeta Tierra.

En los casos descriptos podemos, no solo identificar los tres elementos configurantes de la psicosis esquizoparanoide precitada (megalomanía, delirio místico y delirio de influencia), sino también notar como cada uno de  ellos actúa de manera tal que potencia a cada uno de los otros, dando lugar a la “creación” de ese líder que le dará su propia impronta al grupo que lidere. Al exacerbarse la megalomanía, fortalecerse el delirio místico y, en consecuencia, acrecentarse el delirio de influencia, se produce entre ellos un efecto “feed-back”  que los fortalece en extremo, retroalimentándolos y dando lugar a  ese pretendido SER SUPERIOR.

Es así como surgen los líderes sectarios de hoy en día sobre quienes debe hacerse una aclaración. No es nuestra misión como investigadores impugnar sus creencias, sostenidas por la amplia libertad de cultos existente en nuestro país, pero sí es nuestro deber impugnar la práctica de esas creencias cuando llevan a contravenir las leyes. Es allí donde reside la clave para enfrentar a las sectas o nuevos movimientos religiosos, también mencionados como religiones alternativas, logrando desactivar el accionar de personajes negativos para la sociedad.

jueves, 12 de mayo de 2011

¿Quién fue David Koresh, líder de los davidianos de Waco, protagonistas de una masacre en 1993?

Hace 18 años, 76 personas murieron durante una redada del FBI, en Monte Carmelo, cerca de Waco, Texas (EE.UU.).

Todos pertenecían a un grupo religioso conocido como La Rama de los Davidianos, una escisión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que fue liderada por David Koresh. Después de haberle dedicado espacio en el boletín Info-RIES nº 199, reproducimos aquí la segunda entrega de la información publicada en la edición mexicana de CNN.

Infancia y juventud del líder

A David Koresh le gustaba que la gente pensara que era un perdedor. Frecuentemente mentía diciendo que había dejado la escuela años antes de lo que en realidad lo hizo. Sus compañeros de clase lo apodaban “Señor Retardado”, una manera infantil de molestarlo que, según Koresh, “trajo el sol a mi mundo”. Cuando aparentemente estás golpeado por la vida y te levantas para influir en tanta gente como lo hizo él, comenzando con pequeñas papas, da la sensación de ser más grandioso.

David Koresh no es su nombre real. Su verdadero nombre es Vernon Wayne Howell. Su madre tenía 14 años cuando lo tuvo. El niño era disléxico, pero aprendió a escribir fonéticamente y era un estudiante normal, a pesar de recordarle a la gente que estaba en desventaja por su condición. Dejó la escuela en el onceavo grado. El joven Vernon Howell amaba dos cosas: la música e ir a una iglesia adventista con su abuela. A los 12 años llevaba a otros niños a los sermones al memorizar largos pasajes de las escrituras.

Su pasión por la Palabra creció con el tiempo. Como comenta el periodista Dick Reavis en su libro The Ashes of Waco (Las cenizas de Waco): “La Biblia era su naturaleza. La relación de Howell con las Sagradas Escrituras era como la de un adicto a las noticias actuales con una colección de semanarios. Se sabía cada palabra de ellas y constantemente revivía sus proezas. Él hizo de la Biblia una máquina que funcionaba a la perfección”.

[Enlace sobre cómo] los seguidores de la secta davidiana aún después del mortal sitio de Waco en 1993, creen que Koresh era un mesías.

Durante su adolescencia, Howell se paseaba con su cabello despeinado, trabajaba en sus habilidades de guitarrista, embarazó a la hija de un pastor, la dejó y se incorporó enfurecido a la iglesia adventista, según el libro de Reavis. En 1981, se mudó a Waco para vivir en Monte Carmelo, el complejo de la Rama de los Davidianos. En ese tiempo, la secta davidiana estaba controlada por Lois Roden, una de sus primeras profetas autoproclamadas. Roden apenas comenzaba a predicar que había encontrado referencias en la Biblia que sugerían que Dios era mujer.

Su contemporáneo Clive Doyle tuvo dificultades para creer en sus interpretaciones, según le comentó a CNN. “Busqué y busqué y simplemente no pude encontrar esas partes femeninas en la Biblia”, afirmó. “A Lois le gustaba forzarlo un poco. Pero cuando llegó David, nos tomó un tiempo pero comenzamos a creer que había algo en él”. Doyle y otros seguidores dicen que parte de la razón por la que a Roden le gustaba Howell era que ambos estaban involucrados en el sentido bíblico. Roden comenzó a promover a su protegido. Una vez más, no era la una tarea sencilla. Tenía un gran tartamudeo y no parecía un hombre de Dios.

La ex davidiana Kathy Jones confió a CNN que Koresh le parecía un "vago". "Recuerdo que en un principio, todo el mundo decía algo así: '¡Oh, que está loco, ya sabes, que es esto y lo otro', eso es todo lo que escuché. Y entonces, de repente, la gente dijo, 'Estamos escuchándolo a él. Él tiene un mensaje'". A mediados de la década de 1980, Howell viajó a Israel con otros davidianos. Regresó con algo especial, dijo Doyle. Dios le había hablado a Howell para que todos se reunieran a su alrededor y los escucharan. "Tenía el espíritu", explicó Doyle.

La transformación y la secta

En 1990, Howell cambió legalmente su nombre a Koresh, como el rey Ciro, que permitió a los judíos a regresar a su patria. Koresh afirmaba haber desbloqueado los Siete Sellos en el Libro del Apocalipsis, que son los pasajes que contienen una serie de símbolos cuyo significado ha sido buscado por los estudiosos de la Biblia durante siglos. En general, se supone que los Siete Sellos que auguran acontecimientos que conducirán al apocalipsis.

Entre las enseñanzas Koresh estuvo una "nueva luz al mensaje" y una filosofía que equivale a "ganar" en el dormitorio, según el libro de Reavis. Las enseñanzas establecen que las "bodas espirituales" se llevarían a cabo entre Koresh y cualquier seguidora con la que él sintiera que Dios le había ordenado ir a la cama; lo que incluyó a niñas menores de edad y a mujeres legalmente casadas.

Los hombres debían mantener el celibato. La mayoría de los seguidores siguieron esta orden como una prueba de su fe. Algunos se negaron a participar y salieron del grupo davidiano. David podría tener cualquier mujer que Dios le diera, comentó alguna vez Clive Doyle, uno de los sobrevivientes de Waco. Otra mujer que Dios le dijo a Koresh que podía tener era la superestrella Madonna, la reina del pop.

Según Koresh, Dios le había mencionado algo más: Que la gente en el complejo davidiano debía empezar a construir un "Ejército de Dios", recuerda Doyle. Un día el mundo acabaría. Ellos sabían cuándo sería el final, y todos los no creyentes no entrarían al reino glorioso al que irían los miembros de la Rama de los Davidianos, predicaba Koresh. Así fue como comenzaron a comprar armas, y a prepararse.

Fuente: CNN

sábado, 31 de enero de 2009

La madre de David Koresh, líder de los davidianos de Waco, asesinada


La madre de David Koresh, el líder de la secta de los davidianos, fue muerta a puñaladas y la tía del autodenominado "profeta" fue detenida el pasado 24 de enero por la policía, por asesinato, según informa Associated Press.

Bonnie Clark Haldeman, de 60 años, fue encontrada el día 23 por la tarde en la casa de su hermana, Beverly Clark, en una zona rural cercana a Chandler, dijo el jefe de la policía del condado de Henderson, Ray Nutt. Chandler se encuentra a unos 280 kilómetros (175 millas) al norte de Houston.

"La investigación continúa, y realmente no sabemos cuál fue el motivo", dijo Nutt el día de la detención. Las autoridades encontraron un cuchillo que al parecer fue utilizado en el homicidio, agregó. Según Nutt, los agentes acudieron a la vivienda el día 23 y ambas mujeres eran las únicas ocupantes cuando llegó la fuerza pública. Clark, de 54 años, se encuentra encarcelada sin derecho a fianza hasta que comparezca ante el juez. Los funcionarios del reclusorio indicaron que no tiene aún representación legal.

Haldeman escribió en el 2007 una autobiografía, Memories of the Branch Davidians: The Autobiography of David Koresh's Mother, en la que describió cómo su hijo, Vernon Howell, pasó a ser David Koresh, líder de la rama davidiana. En 1993, agentes de la Oficina del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego intentaron detener a Koresh presuntamente por almacenar armas y explosivos en la hacienda de la secta, en las afueras de Waco.

En enfrentamiento fue seguido por un asedio de 51 días que concluyó cuando el complejo ardió por completo el 19 de abril de 1993, pereciendo Koresh y casi 80 de sus seguidores, de los que unos 24 eran niños. El gobierno sostuvo que los davidianos se suicidaron al ocasionar el incendio y dispararse. Los sobrevivientes denunciaron que el incendio fue causado por las granadas de gases lacrimógenos. Una investigación independiente de 10 meses concluyó en el 2000 que Koresh fue el único culpable de la situación.

Fuente: Info-RIES nº 116 (26/01/09).