domingo, 23 de diciembre de 2012

Así han hablado los obispos iberoamericanos sobre el fin del mundo

Después de haber informado sobre lo que se ha celebrado en Iberoamérica en torno al 21 de diciembre, con las profecías mayas sobre un cambio de era y la angustia generalizada por el supuesto fin del mundo, en todo este ambiente que ha oscilado entre el temor por el final y las ceremonias de la nueva religiosidad que pretende recuperar las espiritualidades indígenas, los medios de comunicación se han acercado a diversos obispos y sacerdotes para recabar una palabra alternativa. Recogemos algunas de las declaraciones que ha publicado la prensa.

Mons. Ulises Macías: “Dios es el que rige la vida

El fin del mundo no tiene que ser catastrófico”, afirmó el arzobispo de Hermosillo (Sonora, México), Ulises Macías Salcedo, al preguntarle su postura sobre el término de una era en el calendario Maya y la asociación de esto con el supuesto “fin del mundo”. Un posible término de la humanidad, pero en manos de Dios y no basado en vestigios de culturas ancestrales, pronosticó el prelado al llegar la supuesta fecha del fin de la humanidad, según la interpretación de algunos arqueólogos sobre el calendario de la cultura Maya.

Qué bueno que la gente pudo comprobar que Dios es el que rige la vida, y que el mundo está en sus manos, Él es el único que puede decir y nos lo dirá cuándo acabará el mundo”, enfatizó, tal como recoge El Imparcial.

Mons. Luis Bambarén: “aparecerán falsos profetas”

Tras el anuncio sobre un supuesto fin del mundo, el obispo emérito de Chimbote (Perú), Luis Bambarén Gastelumendi, desmitificó estas creencias apelando a la fe. “Solo Dios, autor del universo y de la vida, puede revelarnos el origen de la creación y su final”, comentó el 21 de diciembre, fecha del presunto final de todos.

Agregó que Jesús nos descubre cómo será el fin del mundo: “Habrá señales en el Sol, la Luna y la Tierra, los pueblos estarán llenos de angustia por el estruendo del mar embravecido, la gente se morirá de espanto, porque las fuerzas de la naturaleza serán sacudidas… estén vigilando y orando en todo momento para librarse de lo que va a suceder y estar de pie ante el Hijo del Hombre, cuando llegue” (Lc 21,25-36).

Sobre la pregunta de los apóstoles de cuándo sucederá el fin del mundo, Bambarén vuelve a citar a Jesús: “Eso lo sabe solo mi Padre, y no para revelarlo. Estén sobre aviso y no se dejen engañar, porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán prodigios capaces de engañar. ¡Estén atentos!”. Es más, el obispo precisa que quienes viven hoy angustiados porque creen que ya llegará “que se pongan en paz con Dios y sirvan con amor a los pobres. Jesús nace y nos trae la paz. Que renazca la esperanza y alegría, desterrando todo falso temor. Feliz Navidad”.

Mons. José Luis Dibildox: “no tiene caso buscar fechas”

El obispo de la Diócesis de Tampico (Tamaulipas, México), José Luis Dibildox Martínez, atajó las versiones sobre el fin del mundo como se han propalado profusamente a través de las redes sociales, al indicar que las Sagradas Escrituras no son precisas en este tema, según informa Hoy Tamaulipas.
“"No, obviamente es una mala interpretación, las Sagradas Escrituras lo que dice es que estemos siempre preparados, nadie sabe ni el día ni la hora, entonces no tiene caso estar buscando alguna fecha sino estar siempre preparados para el día que Dios nos llame””, precisó monseñor Dibildox. Agregó que este tipo de ideas logran difundirse de manera generalizada porque la gente siente curiosidad de si en verdad vaya a ocurrir un final de los tiempos, lo que también refleja un temor entre la sociedad.

A lo largo de los años se han puesto muchas fechas, hay quienes han hecho sus cálculos y que tal día se va a acabar el mundo, pero en el Evangelio lo encontramos con mucha claridad: Jesús nos dice que nadie sabe el día ni la hora, estemos preparados, entonces no tiene caso buscar fechas”, completó monseñor Dibildox Martínez.

El obispo de Tampico abundó que la gente se inclina por este tipo de ideas debido a que siente un temor hacia lo desconocido, pero principalmente que son aquellos quienes temen que el mundo se acabe y tienen familia e hijos y no se han realizado plenamente en esta vida, “y como que esperan más tiempo para ello y caen en ese temor”, reiteró el prelado.

En este tenor, monseñor recordó que para estar preparados para asistir ante Dios, las personas deben crecer en la fe, como lo reitera el Papa Benedicto XVI, y por ello se promueve desde el Vaticano el Año de la Fe. “Tenemos que madurar en nuestra fe para darle un sentido a nuestra vida, para darle un sentido a nuestra esperanza cristiana también, necesitamos madurar en nuestra fe, y así veremos con mayor optimismo y con mucha esperanza la vida y el futuro”, citó.

Cardenal Cipriani: “no tiene ningún asidero”

Desde Manchay, a donde acudió para compartir un almuerzo con los niños de la zona, el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima (Perú), rechazó cualquier insinuación sobre la posibilidad de producirse el 21 de diciembre el fin del mundo. En declaraciones a la prensa, el primado de Perú indicó que tales profecías, basadas en una interpretación del calendario maya, no tienen ningún asidero ni fundamento.

Yo creo que el periodismo aprovecha estas profecías para levantar su rating, pero no tiene ningún asidero, ningún fundamento, lo único que hace es confundir a la gente y tal vez a unos cuantos graciosos que se ríen de nosotros, pero no tiene más sentido”, manifestó, tal como informa RPP

Mons. Felipe Arizmendi: “es una interpretación errónea”

El obispo mexicano Felipe Arizmendi Esquivel pidió a la gente hacer caso omiso de quienes afirman que el viernes 21 se acabaría el mundo porque supuestamente así lo predijeron los mayas. En entrevista, el obispo de San Cristóbal de las Casas (México) sostuvo que “es una interpretación errónea decir que los mayas predijeron para esa fecha el fin del mundo”.

Refirió que varias personas le preguntan si este 21 de diciembre se acabaría el mundo, si el sol no brillaría, si sucedería un terremoto y otras calamidades, dudas que atribuyen a partir del calendario maya, que concluye su cuenta larga precisamente ese día. Nada hay de eso, indicó, aunque añadió que en efecto el calendario maya es muy preciso porque se basa en una observación cuidadosa del movimiento astral, incluso es más exacto que el calendario juliano que utilizamos, pues hay meses que tienen 31 días, incluso uno 28 o 29.

Detalló que los mayas medían el tiempo en 13 bloques de 400 años, llamados ‘Baktun’. Precisó que el 21 de diciembre termina su cuenta larga de años, pero nunca predijeron catástrofes, mucho menos el fin del mundo. “Su calendario termina en esa fecha, como terminó el siglo XX el 31 de diciembre de 1999 y empezamos el siglo XXI el 1 de enero del 2000. Nada pasó con ese cambio de siglo”, apuntó.

Pero los vaticinios que ahora se hacen tienen otro fin, “como el caso de que algunos protestantes anunciaron que al concluir el siglo pasado sería el fin del mundo”, pero por enésima ocasión lo hicieron en forma fallida y atemorizante y solamente perseguían el interés de que los ignorantes se afiliaran a su religión. “Lo mismo pasa ahora con el calendario maya. Termina una contabilidad que llevaban de los años y empieza otra, que no escribieron en sus registros. Nadie sabe cuándo será el fin del mundo, pues Jesús dijo que eso sólo Dios Padre lo sabe”, expuso.

Monseñor Arizmendi añadió que el 21 de diciembre de cada año empieza el solsticio de invierno, cuando el sol empieza a vencer la oscuridad de la noche, y empezarán poco a poco a ser más largos los días, hasta que lleguemos al verano con predominio del sol. Por ello, los antiguos celebraban en esas fechas de diciembre las fiestas en honor del sol, como si fuera un dios, mencionó.

También recordó que los cristianos, a partir de los siglos IV y V, cambiaron el sentido de esas fiestas paganas en honor al sol, y empezaron a celebrar la Navidad el 25 de diciembre, “considerando que el verdadero sol que vence la oscuridad del pecado y de la muerte es Jesucristo”.

Asimismo, afirmó que en la Biblia no se precisa el día ni el mes del nacimiento de Jesús, “pues lo más importante en la revelación de Dios es la muerte y sobre todo la resurrección de Jesús. Posteriormente escogieron el solsticio de invierno como fecha simbólica para la Navidad”. Lo importante de estas fechas es vivir en paz y armonía en la familia y en la comunidad, “para que gocemos de la paz que Jesucristo nos trae. No nos dejemos atemorizar por ignorantes y predicadores. Jesús es nuestra paz, nuestro sol, nuestra vida”, recalcó. 

Mons. José Guadalupe Galván: “una oportunidad para tener más esperanza”

La idea de que el mundo se va a acabar es una idea mal fundada que proviene de corrientes paganas, con muchos propósitos que repercuten de manera negativa, dijo el obispo de Torreón (México), monseñor José Guadalupe Galván Galindo. La cultura maya entendía un fin de era, pero son muchas las imprecisiones por lo que lejos de hablarse de un fin apocalíptico de la humanidad, “el fin del mundo” puede tomarse como el inicio de una nueva era, de valores, paz y unidad, según leemos en El Sol de La Laguna.

El obispo reconoció que actualmente se vive una nueva época, pero el mundo no se va a acabar, “es una oportunidad para tener más esperanza y sobre todo el cambio que se necesita, preguntarnos en qué debo de cambiar yo para que el mundo cambie, por lo tanto en lugar de atemorizarnos nosotros debemos celebrar santamente la Navidad”, dijo.

Pero además dijo que es un buen momento para que las personas busquen estar en paz consigo mismos, estar en paz con Dios y con quienes los rodean. Recordó que según los estudios antropológicos que revelan la medición del tiempo de los observatorios de la cultura maya en la época prehispánica, hablan del 21 de diciembre como fecha final de una era.

Un cambio en nuestra vida, en nuestra sociedad, en éste mundo globalizado donde desde hace tiempo estamos pensando en qué va a pasar mañana, el mundo no se va a acabar”, precisó. Sin embargo, dijo el obispo que el fin de una era a la que se refieren las corrientes paganas, puede ser aprovechada por los católicos cristianos como el momento preciso para generar un cambio, ese cambio que “hemos esperado de las instituciones y de los gobernantes”. A Teresa de Calcuta le preguntaron que por qué no cambiaba el mundo, y ella le contestó: “cuando cambiemos tú y yo, cambiará el mundo”.

Mons. Jonás Guerrero: “apostamos a la vida eterna”

El obispo de la Diócesis de Culiacán (México), Jonás Guerrero Corona, llamó a los fieles a no hacer caso de las versiones de que el mundo se acabaría el 21 de diciembre, porque son charlatanerías que pueden quitarle a las personas la paz interior, tal como informa Línea Directa. Recordó que Jesucristo dijo que nadie sabe el día ni la hora en que regresará el Hijo del hombre a hacer justicia, y recomendó que en lugar de que cunda el miedo, sepamos que el tiempo de Adviento y la Navidad es la época propicia para renovarnos y prepararnos espiritualmente. “De quienes le apuestan al fin del mundo, nosotros los que creemos en Cristo le apostamos a la vida eterna, cuando Dios quiera”.

El Evangelio nos dice nadie sabe el día ni la hora; yo invito a todos los que creemos en Cristo a que le creamos de verdad”. “Que no haya charlatanes de ninguna especie que nos quiten la paz interior, la paz de los hogares, el fin del mundo vendrá cuando Dios quiera, y Jesús nos aseguró: nadie sabe el día ni la hora”, expresó.

Mons. Rutilo Muñoz: “todavía hay una historia muy larga”

Ante el supuesto de que el 21 de diciembre fuera el fin del mundo, el obispo de la Diócesis de Coatzacoalcos (México), Rutilo Muñoz Zamora, llamó a la población a conservar la calma y no caer en psicosis. Por el contrario, según recoge el medio Veracruzanos, dijo que todo eso es totalmente falso, son rumores que se han escuchado tantas veces, “pero sabemos que no es cierto”, y dijo, “todavía hay una historia muy larga” y conminó a seguir avanzando en el camino de la fe.

Al recordar que el 2012, para la grey católica, ha sido denominado “el año de la fe”, dijo que es una oportunidad que tenemos para renovar nuestra confianza con Dios, para poder comunicarla a los demás, conservando las buenas tradiciones, como son; la convivencia, la oración, el nacimiento, las posadas “bien celebradas”. “Realmente que la navidad sea un motivo de esperanza en éste tiempo tan difícil que estamos viviendo”.

Para monseñor Muñoz Zamora, desde su apreciación, la inseguridad que se vive hoy en día es producto de dos razones; primero, haber abandonado la fe en Dios, y segundo, el descuido que hemos tenido de nuestras familias, al no inculcar valores. Al no tener a Dios en nuestro corazones, mucha gente sin importar si son católicos o no, ya no profesan ninguna religión.

Para la Iglesia Católica, el 2012 fue un año en donde ha habido luces y sombras, han sido más los desafíos, por lo que dijo, en este tiempo de adviento, es el momento de perseverar en el camino de la fe. “El hombre justo es aquel que confía en Dios, y es como un árbol plantado junto a un río, que tiene siempre fertilidad, cuando la persona se aparta de Dios, se va debilitando y queda estéril, en su actuar”.

Mons. Luis Felipe Gallardo: “es una cuestión mediática”

El obispo de Veracruz (México), Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, aseguró que la población no tiene porqué temer ante el presunto anuncio del fin del mundo. “Ya se ha venido comentando lo que dicen tanto los científicos, como los antropólogos, y todo este tema es una cuestión mediática, de gente interesada en el comercio, en el rating, en todas estas cosas, hay que solo se quieren promover para vender más”.

Yo pienso que no, según lo que dicen los científicos le quedan muchos años al sol, a la tierra, pero hay que tomar en cuenta lo que venimos escuchando al terminar el año litúrgico, y desde el primer y segundo domingo de adviento que al final de los tiempos, que no sabemos cuándo, ni siquiera de nuestra muerte sabemos (…) vendrá el hijo del Hombre a juzgar a los vivos y a los muertos, entonces que estemos preparados”, expuso el obispo.

En entrevista aseveró que no hay que alarmarse porque es falso que se vaya a acabar el mundo.

Monseñor Martín del Campo señaló que los ciudadanos se deben preocupar por llevar una vida en paz, plena, de amor y de cordialidad. Precisó que hay que estar “preparados”, pues nunca se sabe cuando será nuestro día final.

Mons. Ramón Castro: “no se acaba el mundo, ni tampoco mejora”

El obispo de Campeche (México), Ramón Castro Castro, señaló que el “fin del mundo”, que achacan al calendario Maya, el día 21 de diciembre, es un falso temor, una “efímera” psicosis colectiva que asusta pero no transforma, pues no modifica la existencia, según leemos en el medio digital Noroeste

En la celebración del tercer domingo del tiempo de adviento, el prelado recordó que “pasó otra de las profecías del 12 del 12 del 12 y nada”.

Por lo tanto, dijo, “seguramente pasará el 21 de diciembre, cuyo solsticio es el último en el calendario Maya, y nada. No se acaba el mundo, y lo que es peor, tampoco mejora”. Afirmó que el alboroto que se suscita en torno al fin del mundo, haciendo mancuerna con ciertas fechas enigmáticas, no logra cambiar en nada el mundo, expuso, y afirmó que es la vida del hombre la que aguarda la llegada en plenitud del Señor.

Si queremos que la Navidad no se reduzca a una fecha de calendario que una vez vivida nos despierta a la cruda realidad de siempre, no dejemos de escuchar con el corazón abierto y sin barreras la Palabra que Dios nos dirige”, planteó. “Escuchemos la constante voz que clama en nuestros desiertos urbanos, las interrogantes que nos lanza certeramente para confrontar la vida”, pidió el prelado en la homilía dominical.

Hay una abismal brecha entre los pocos ricos y los muchos pobres que hace que la miseria azote con fuerza a vastos sectores desprotegidos y vulnerables, por lo aciago de la situación de la economía mundial, lamentó. Por esa razón, llamó a quien tenga dos túnicas para que regale una al que no tiene, y quien tenga comida que comparta.

El individualismo galopante hace creer que lo único importante somos nosotros mismos y nuestros intereses, porque el egoísmo aberrante nos hace indiferentes y fríos ante el hermano necesitado y deja de dolernos el sufrimiento ajeno”, consideró.

Agregó que “la mejor manera de estar preparados, lo mejor que podemos hacer para no vernos excluidos de la salvación que nos trae Jesucristo, es acostumbrarnos a vivir en la justicia y la virtud, según las cuales se da y se reconoce a cada uno lo que corresponde”.