jueves, 9 de febrero de 2012

A raíz de MIVILUDES: una serie de cuestiones y dificultades

Después de la noticia que hemos publicado esta semana en el blog de la RIES en InfoCatólica, llega el turno del análisis, a cargo de uno de los expertos de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), Vicente Jara Vera.
***

A partir de una organización concreta, la francesa MIVILUDES, que ahora trataremos más en detalle, haremos relato de una serie de cuestiones que van más allá de esta asociación o agencia en concreto, más allá de un país o un Estado determinado, cuestiones fundamentales al hablar de sectarismo, de ciudadanía, de eclesialidad, de libertad, de persona.

MIVILUDES (Mission interministérielle de vigilance et de lutte contre les dérives sectaires/Misión Interministerial para la Vigilancia y la Lucha contra las Derivas Sectarias) es una agencia del gobierno francés. Este organismo se creó en el año 2002, y en su misión tiene las siguientes acciones:

- “Observación y análisis del fenómeno sectario mediante todos aquellos actos que supongan un detrimento de los derechos humanos, las libertades fundamentales y otras conductas indebidas.
- Coordinación de la acción del gobierno francés en la prevención y represión contra el sectarismo, y contribución a formar e informar a los agentes del gobierno.
- Información al ciudadano sobre los riesgos o peligros que suponen las derivas sectarias, y facilitación de la realización de acciones para ayudar a las víctimas de aberraciones sectarias”.

MIVILUDES en su propio nombre, así como en sus estatutos, hace referencia a "derivas sectarias", a las que monitoriza, vigila y combate. MIVILUDES fue precedida por la anterior MILS (Mission Interministérielle de Lutte contre les Sectes), que se refería más concreta y directamente a combatir a las sectas. Sin entrar en la difícil restructuración histórica, que no fue fácil y supuso multitud de debates internos y externos, la atención ha de ponerse en el cambio de enfoque, desde "sectas" hasta "derivas sectarias". MILS fue muy criticada desde Europa, EE.UU, y otros países occidentales, así como por asociaciones de todo tipo e iglesias, de atacar la libertad religiosa. MIVILUDES surgió así para distanciarse en los posicionamientos primeros de MILS. Con este fin, en el año 2002 en que se creaba MIVILUDES, el entonces presidente del organismo, Jean-Louis Langlais, en una entrevista de prensa aclaraba:

"El cambio del título –decía Langlais- refleja una reorientación o cambio en el espíritu de la ley. Ya no es una cuestión de la lucha contra los movimientos sectarios, sino contra desviaciones sectarias. [...] En el derecho francés actual no existe una definición de secta y, por tanto, la ley no puede definir lo que son desviaciones sectarias. El objeto de la ley es la conducta criminal, y con ello toda práctica que pueda significar que ha habido un peligro real para una persona que ha sido sometida o subyugada”.

Ante la pregunta del entrevistador, en dicha entrevista, de si MIVILUDES pretende investigar a determinados grupos religiosos, la respuesta de Langlais fue: "Sin dudarlo, digo no. [...] No tengo la intención de crear archivos que describan a los movimientos religiosos. Me parece muy difícil ser objetivo, sobre todo en nuestro contexto secular de separación entre Iglesia y Estado."

MIVILUDES tiene varias capas en su organización y funcionamiento: en la primera está un núcleo duro, proveniente de los ministerios franceses, de la que el secretario general es un magistrado; en un segundo estadio hay varios representantes de ministerios franceses (Interior, Justicia, Educación, Finanzas, Relaciones Exteriores y Asuntos Sociales); el tercer estadio lo configuran un conjunto de diputados y senadores, así como representantes de asociaciones de defensa familiar, de padres, de profesores, de asociaciones de especialistas en sectas, así como académicos del mundo de la sociología, la psicología o la historia, no necesariamente especializados en el tema de deriva sectaria, sino con visión más generalista, y también especialistas en economía y administración.

Si bien MIVILUDES es una mejora clara frente a los excesos de MILS, -si bien hay que reconocer sus aciertos, que también los tuvo-, la presencia tan preponderante de la clase política en aspectos tan complejos, -complejidad y dificultad de la que MIVILUDES es consciente-, nos ha de llevar a la prudencia en lo tocante a sus acciones y afirmaciones como organismo consultor y de coordinación de un Estado de Derecho, sea el francés o de cualquier otro Estado, hablemos de MIVILUDES o de cualquier otra organización similar existente o que pudiera existir en otro país. En la estructura de la organización y en el peso de las decisiones e informes haría falta mayor preponderancia de los especialistas frente a los políticos, invirtiendo así la situación actual al completo. No obstante, no podemos dejar de afirmar, y una cosa no quita a la otra, que es competencia del Estado de Derecho proteger a los ciudadanos frente a cualquier delito, como los cometidos por los grupos sectarios, o los que cualquier otro grupo pudiera cometer. Las actuaciones de las autoridades, del mismo Estado, en sus poderes divididos y autónomos, han de respetar, promover y consagrar los derechos que son esencia y emanan de la persona, así como de las estructuras mediatas e intermedias en que está trabada la sociedad, desde la unidad familiar hasta el mismo conjunto ciudadano e internacional.

La RIES (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas) es consciente de la complejidad del fenómeno del sectarismo, con multitud de facetas y aspectos no siempre fáciles de discernir, por lo que surgió desde esta constatación que nunca olvida, para aportar un poco más de claridad en tan neblinoso como a veces laberíntico y ambiguo escenario. Las cuestiones doctrinales, culturales, filosóficas, religiosas, sociológicas, psicológicas, económicas, jurídicas, etc., son importantes en la dilucidación y no todas siempre abordadas ni comparadas en los casos bajo análisis, ni con la debida adecuación. Es por ello por lo que tanto la RIES como el resto de colectivos de especialistas en sectas de todo el mundo son conscientes de cuánto queda por hacer, -y se hace mucho-, y cómo la preponderancia del colectivo político en cualquier organismo que pretende dar orientación, ya en sectas como en “derivas sectarias”, puede ser más que una ayuda, un elemento de confusión y barullo, sin olvidar la dificultad de la clase política, como de cualquiera que no sea especialista, para entender dichos fenómenos, junto con su habitual y particular sesgo y prejuicio –que siempre existe-, y que le lleva consciente o inconscientemente a imponer un modelo cultural y ciudadano concreto, no siempre adecuado para mantener los derechos fundamentales individuales y de los grupos humanos.

Desde el año 2001, la Conferencia episcopal francesa tiene un servicio de asesoramiento en sectas que recoge las peticiones de ayuda y las quejas contra algunos grupos católicos. Tal y como decía el obispo Denis Lecompte: "las acusaciones de sectarismo son siempre muy complicado de descifrar. Algunos, en nombre de los derechos humanos, pueden verse tentados a retirar las órdenes religiosas, con el argumento de que la pobreza, la castidad y la obediencia son contrarias a la ley. Sin embargo, estos principios se puede vivir en libertad y sabiduría. La denuncia del sectarismo no debe llevar a eliminar el sentimiento religioso."

En la intervención del padre Guerin, especialista en sectas de la diócesis de París, que en el 2004 habló para MIVILUDES como ponente, mencionó los aspectos eclesiológicos de la Iglesia Católica y de la continua "limpieza interna" que existe dentro de su estructura.

Así es, la Iglesia, sabiéndose pecadora y santa al mismo tiempo, siempre en reforma, es capaz  por su estructura episcopal y doctrinal, de pastores y doctores, y con su asistencia del Espíritu Santo, de sanar al mundo, y sanar y consolar a sus miembros.

Mencionemos que en el informe de 2008 de MIVILUDES, el presidente entonces, Georges Fenech, mencionó la intervención de la organización ante dos grupos católicos, la "Comunidad de las Bienaventuranzas" y el grupo "Amor y Misericordia". También en el año 2006,  “Tradición, Familia y Propiedad” fue objeto de análisis por MIVILUDES.

Dios llama de manera personal, y Dios desea que el hombre viva en plenitud. Así la Iglesia misma, por mandato de Cristo vive según esta premisa. La Iglesia Católica no es una secta, aunque como ya recogía el informe Vaticano "Sectas o Nuevos Movimientos Religiosos", del año 1986, realizado por el Secretariado para la Unión de los Cristianos, el Secretariado para los No Cristianos, el Secretariado para los No Creyentes, y el Pontificio Consejo para la Cultura, que decía en su epígrafe 1.1: "[...] algunas mentalidades o actitudes de secta, por ejemplo la intolerancia o el proselitismo agresivo, no constituyen ni caracterizan necesariamente una secta. Estas actitudes se pueden encontrar también en grupos cristianos o dentro de algunas iglesias o comunidades eclesiales. Sin embargo, estos grupos pueden cambiar positivamente mediante una profundización de su formación cristiana y a través del contacto con otros cristianos. En este sentido, estos grupos pueden crecer dentro de una mentalidad y actitud mayormente eclesiales”. De alguna forma el informe Vaticano se está refiriendo al difuso y nada nítido concepto de “deriva sectaria”.

Estar en la Iglesia, en cualquiera de sus carismas, realidades, instituciones o grupos ha de ser libre, ha de ser desde el  conocimiento, desde el discernimiento de todas las partes, el candidato y la institución. No ha de haber lo que personalmente nosotros llamamos mimetismo, es decir, hacerse pasar por otra cosa distinta con el fin de engañar; ni un señuelo, con el atractivo fin de acercar posibles adeptos. Poco mimetismo tiene el seguimiento de Cristo, y poco señuelo tiene su Cruz, aunque tras ella esté la Gloria. No ha de haber engaño ni edulcorante en la presentación del Evangelio, nunca. No hay entonces secta, porque se pertenece en conocimiento o verdad, y en libertad. Y siempre para que el hombre viva en plenitud.

Y sin embargo, no olvidemos que seguir a Cristo siempre será una locura,…aunque nunca una estupidez. Dejarlo todo y seguir a Jesucristo, no es del todo normal, no es la “norma”, ni lo habitual, ni lo esperado, no es lo que la ciudadanía espera de los ciudadanos, pero con sentido sobrenatural no es una opción de alguien desestructurado, de un demente, de un inconsciente. Y de ello hay numerosos testigos que lo afirman. Ahí están para comprobarlo.