jueves, 13 de octubre de 2011

El traje nuevo del emperador de la medicina: la homeopatía

Las llamadas medicinas alternativas están alcanzando una elevada popularidad. Son irracionales, no-científicas y mágicas, por lo tanto perfectos candidatos para formar parte del mercado de la salud de la Nueva Era, una corriente irracional y fuertemente mágica.

Ya el documento "Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era" (2003), de la Iglesia Católica, salía al paso de las prácticas pseudo-médicas de la New Age, diciendo en su apartado 2.2. "¿Qué pretende ofrecer la Nueva Era?", y en su subsección "2.2.3. Salud: una vida dorada":

"La publicidad relacionada con la Nueva Era cubre un amplio espectro de prácticas, tales como la acupuntura, el biofeedback, la quiropráctica, la kinesiología, la homeopatía, la iridología, el masaje y varios tipos de « bodywork » (tales como ergonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfing, masaje de polaridad, tacto terapéutico, etc.), la meditación y la visualización, las terapias nutricionales, sanación psíquica, varios tipos de medicina a base de hierbas, la sanación mediante cristales (cristaloterapia), metales (metaloterapia), música (musicoterapia) o colores (cromoterapia), las terapias de reencarnación y, por último los programas en doce pasos y los grupos de auto-ayuda."

Y de todas las falsas medicinas donde hoy en día se buscan remedios de salud y bienestar, la homeopatía es la reina.

La homeopatía es una falsa ciencia con alrededor de 200 años de vida, que tiene en el médico Samuel Hahnemann (1755-1843) su creador. Está basada en erróneas concepciones -propias de aquella época que desconocía las vacunas, los agentes infecciosos como virus y bacterias, o la biología molecular- de la medicina, la biología, la química y la física. Sin entrar en los detalles, cree que:

1) "Lo similar cura lo similar". A partir de esta ley del médico-alquimista-astrólogo Paracelso, supone que el principio que te hace enfermar también te va a curar.

2) "Principio de individualidad". Cada persona es un microcosmos distinto e irrepetible, por lo que para lo que uno es bueno, para otro no lo es, de tal forma que los análisis científicos controlados, para verificar y falsar la homeopatía, no son válidos. Es decir, no es testable científicamente como el resto de terapias.

3) "Principio de susceptibilidad". El cuerpo humano posee una "dynamis" o fuerza vital propia que lo mantiene sano. Si esta energía es modificada se ha de tomar el principio de la enfermedad muy diluido para que el cuerpo humano reaccione y vuelva a funcionar de manera sana y normal.

4) "Principio de disolución". El principio activo disuelto repetidas veces -más allá de la presencia del mismo en el agua, al superar el número de Avogadro- sigue "presente" en el agua porque ésta tiene "memoria", y recuerda que una vez estuvo allí algo de dicho principio. Es más, cuanto más disuelto se encuentre, más efectivo es el tratamiento homeopático. Tan es el caso, que en el año 2007, Kate Chatfield, de la Sociedad de Homeópatas, decía que no hay manera de distinguir un producto homeopático del simple agua; que lo único que se podía hacer era mirar la etiqueta.

No hay evidencia científica de que estas leyes o principios sean algo serio, racional, de que sean ciertas. Es más, hay multitud de estudios en contra. Todo apunta a que dichas medicinas no son más que brujería, como dice el doctor Tom Dolphin. Todo indica fuertemente que no son más que charlatanería, engaños, y parafernalia alquimista y mágica, en definitiva, falsas medicinas.

Un contundente estudio canadiense, de Timothy Caulfield y Christen Rachul, que han realizado un análisis de lo que 53 clínicas de naturopatía de Alberta y la Columbia Británica ofrecen, y si están soportados por la ciencia, ha afirmado recientemente, el pasado mes de septiembre, que los naturópatas han abrazado técnicas que son "remarcablemente no-científicas".

No obstante, hay más amplios y detallados informes médico-farmacológicos acerca de la incapacidad de la homeopatía de demostrar su validez científica por encima del efecto placebo (por un agente sin efecto terapéutico), es decir, por influjo puramente condicionado, psicológico o simplemente aleatorio. Es suficiente acudir a las revistas científicas de reputación. Les dejaré uno recién publicado por la BMJ (British Medical Journal), que muestra cómo se trata de una medicina falsa y que el rey viste con ropajes no invisibles, sino que está desnudo, como gritaba el niño en el cuento de Hans Christian Andersen.

El informe del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña, del pasado año 2010 fue demoledor y contundente, con afirmaciones en su apartado de conclusiones como las siguientes:

"Hay unos 200 estudios clínicos de homeopatía frente a placebos de pastillas de azúcar y, tomados en su conjunto, muestran que no hay evidencias de que los remedios homeopáticos sean mejores que los placebos. [...]

No merece la pena hacer más estudios clínicos controlados sobre placebos porque estaríamos tirando el dinero y tendríamos que tener un gran número de estudios con resultados positivos muy contundentes para que pudieran contrarrestar los estudios negativos actuales. [...]

En nuestra opinión las revisiones sistemáticas de artículos y los meta-análisis demuestran absolutamente que los productos homeopáticos no funcionan mejor que los placebos.[...]


Ha habido suficientes estudios clínicos sobre homeopatía y hay evidencias contundentes de que la homeopatía no es eficaz. [...]


Al prescribir homeopatía en el NHS (National Health System/Sistema Nacional de Salud) y permitir al MHRA (Medicines and Healthcare products Regulatory Agency/Agencia Reguladora de Productos de la Salud y las Medicinas) licenciar productos que después están en los estantes de las farmacias, el Gobierno corre el riesgo de avalar la homeopatía como un sistema eficaz de medicina. Para mantener la confianza del paciente, la libre elección y la seguridad, el Gobierno no debería avalar el uso de tratamientos de placebos, incluyendo la homeopatía. La homeopatía no debería ser financiada en el NHS y el MHRA debería parar las licencias de productos homeopáticos".


Hemos dedicado un programa de radio a tratar el tema. Pueden escucharlo en el siguiente enlace, donde con más detalle hacemos un análisis de la homeopatía.

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