viernes, 6 de agosto de 2010

Iglesia Católica y “Rotary Club”

¿Qué ha de saber un católico de los rotarios? Ya hemos escrito recientemente un artículo sobre el particular atendiendo a la demanda de muchas personas pidiendo información a la RIES sobre dicho tema. A pesar de todo lo expresado anteriormente creemos que se hace necesaria una mayor profundización.

(1) Ni el autor de esta serie de artículos, Vicente Jara, ni la RIES en sí misma, pretenden hacer causa a favor o en contra de “Rotary Club”. Sólo pretendemos, tal y como explicamos en el comienzo del primer artículo, salir al paso de las consultas recibidas sobre este particular en referencia a la actual posición de la Iglesia Católica.

(2) Si bien pensamos que hemos sido claros en nuestras anotaciones en el artículo previo, arriba mencionado en el punto (1), debido a una serie de comentarios publicados como contestación en el debate suscitado por la reproducción de dicho artículo primero, en el medio de información religiosa InfoCatólica, creemos necesario precisar algo más la información allí expuesta.

(3) Agradecemos en primer lugar todos los comentarios sobre el particular expresados en el artículo de InfoCatólica, los cuales han de ayudar al mejor conocimiento en la verdad de “Rotary Club”.

(4) Allí se han citado y ofrecido las obras en contra de “Rotary Club” del padre Felipe Alonso Bárcena S.J., “Los rotarios. Sus tendencias en el orden social, moral y religioso” (1929) y de Armando Tonelli, “La verdad sobre el Rotary Club” (1946). Indiquemos que otras personalidades del catolicismo como el padre José María Bover S.J. también se alinearon contra dicho Club.

(5) Mencionemos además que durante estos años algunos eclesiásticos no opinaban de igual manera, tomando una posición en sentido contrario, como el sacerdote y rotario Gonzalo Arteche, con sus declaraciones desde “La Revista Católica”, órgano oficial de la Provincia Eclesiástica de Chile, y bajo permiso del arzobispo de Santiago de Chile. Hemos de anotar también la réplica que a la obra del padre Bárcena se publicó en estos mismos años, “Rotary, rotarismo y rotarios. Réplica al padre Felipe Bárcena S.J.” (1929), de José Ros y Güell y Norman J. Cinnamond, o las declaraciones del presidente de Rotary Internacional, I.B. Sutton, ferviente católico, que afirmaba la total desconexión entre masonería y rotarismo.

(6) Fueron varias las acusaciones al “Rotary Club” a finales de los años 20, y en las décadas del 30, 40 y 50 del pasado siglo XX, desde “L´Osservatore Romano”, “Civiltà Cattolica”, y por parte de episcopados de España, Latinoamérica y otras diócesis del mundo.

(7) La Sagrada Congregación Consistorial (hoy Congregación para los Obispos) daba la nota de “non expedire” (no conviene) el 4 de febrero de 1929 a la posibilidad de pertenencia de los sacerdotes a “Rotary Club”.

(8) En el año 1950 y 1951 se prohibía a los sacerdotes inscribirse en “Rotary Club” o estar presentes en las reuniones propias de sus miembros (no así a las reuniones que fueran abiertas a no rotarios), así como pedía a los laicos seguir el canon 648 del Código de Derecho Canónico entonces vigente, que alertaba a desconfiar de las asociaciones secretas condenadas o que estuvieran bajo sospecha y que escapaban a la vigilancia de la Iglesia, dejando a cada obispo el determinar si en su diócesis el Rotary Club podía ser considerado como asociación sospechosa (Santo Oficio en Decreto del 20-diciembre-1950, y “L´Osservatore Romano” en fechas 11-enero-1951, y 27-enero-1951).

(9) El 22 de diciembre de 1973 la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe dejaba a las Conferencias Episcopales la facultad de permitir la inscripción de los sacerdotes al “Rotary Club”, y manteniendo siempre el acuerdo con el actual Código de Derecho Canónico bajo aplicación de los cánones 278.3 para los clérigos y 223.1 para los todos los fieles.

(10) Recogemos además en esta enumeración diversos discursos y alocuciones de los papas Pablo VI (20-marzo-1965) y Juan Pablo II (14-junio-1979, 4-febrero-1984, 25-febrero-1989, 23-junio-1990, 11-marzo-2000, entre otros documentos).

(11) Cualquiera podrá estar más o menos en acuerdo o desacuerdo, ya sea por sus conocimientos propios o ajenos de rotarios, las fuentes que maneje y formación al respecto en cuanto a ellos. De ahí que el criterio de la Iglesia sea de prudencia y discreción, y no es un criterio general sino particular, quedando en manos de los Ordinarios del lugar para los fieles, y de la Conferencia Episcopal para los clérigos en cada lugar y según la situación.

(12) Esta es la posición de la Iglesia Católica en la actualidad, y así la exponemos. Nuestra pretensión no es otra sino ofrecérsela a ustedes tal cuál es, sin valoración alguna por parte nuestra, que no es nuestro cometido. Si la Iglesia Católica cambiara dicha opinión, en el sentido que fuera, nosotros la recogeríamos y así la expondríamos como RIES (Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas).
Fuente: Vicente Jara (RIES)