lunes, 15 de septiembre de 2014

Un curso explicaba este verano la manipulación mental de las sectas

El pasado mes de julio, la Universidad de Córdoba, en el marco de los cursos de verano “CORDVBA 2014”, ha organizado unas sesiones sobre “Lavado de cerebro y control mental”. Reproducimos a continuación una reseña del curso, escrita por el sacerdote Manuel Sánchez, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y asistente al mismo.

Un plantel de profesores compuesto por Manuel Moyano Pacheco (Universidad de Córdoba) y director del curso, María del Carmen Tabernero (Universidad de Córdoba), Álvaro Rodríguez-Carballeira (Universidad de Barcelona) y Humberto Trujillo (Universidad de Granada) han abordado un programa académico interesante en el que su objetivo general era “ofrecer al alumnado una formación que le permita introducirse en un ámbito de estudio con numerosas implicaciones sociales”. Entre los asistentes, casi una veintena, han estado dos miembros de la RIES y profesores, psicólogos y algunos estudiantes universitarios interesados en el tema. La sede ha sido la Facultad de Filosofía y Letras de la academia cordobesa.

Escenarios de manipulación mental

Ciertamente, desde hace varios decenios estamos asistiendo a la proliferación de estudios sobre el cerebro humano desde multitud de perspectivas, desde la medicina en todas sus variantes de especialización, pasando por otras disciplinas como la psicología, sociología, etc. El curso impartido en la Universidad de Córdoba ha puesto de manifiesto la cantidad de escenarios en los que la manipulación mental está operándose.

No sólo se trata de ámbitos más reconocidos como el sectario, en el que directamente estamos interesados los miembros y seguidores de RIES, sino otros en los que vivimos y convivimos cotidianamente, y de los que formamos parte, en ocasiones siendo manipulados y, probablemente en otros, siendo manipuladores en uno u otro grado. Asomarnos a estos procesos, a su génesis, desarrollo, variables, condiciones, repercusiones, etc., ha resultado ser un estímulo para profundizar en estos fenómenos sociales y para continuar interesados en su estudio.

Muy interesante ha sido el planteamiento propuesto y los contenidos que se han abordado en el curso. Comenzando por la génesis de la manipulación y la delimitación de conceptos, que la profesora Mª del Carmen Tabernero abordó en la primera jornada, trató del concepto de “conformidad” y los distintos moderadores que en ella intervienen, así como las diferentes formas de influencia que pueden operarse en el individuo.

La base de su exposición estaba sostenida a partir de los experimentos de Milgram y Zimbardo, analizados detalladamente, y que sirvieron para exponer el concepto de “obediencia”, desde el cual la profesora Tabernero subrayó que la situación es la que modifica el comportamiento del individuo, más que la personalidad en sí misma. Finalmente, y siguiendo las pautas del profesor Robert Cialdini, abordó seis claves que intervienen en el proceso de persuasión psicológica.

La persuasión coercitiva

En la segunda jornada nos asomamos a los distintos escenarios en los que podemos encontrar diferentes procesos de manipulación, todo ello conducido por el profesor Manuel Moyano. Se hizo hincapié, precisamente, en el concepto de “proceso” quedando evidente que hay un sentido progresivo, continuo en las psicopatologías. El ser humano es social, necesita del grupo para tener y mantener sólidos ciertos conceptos; y a la vez, somos influenciables por naturaleza. Partiendo de este marco, se expusieron distintos ámbitos de manipulación psicológica de la mano de algunas breves escenas de películas que introducían el tema e invitaban a reflexionar; escenarios como el mundo del trabajo, la empresa, la educación, el contexto de guerra, pandillas juveniles, ámbito terrorista, maltrato familiar y ámbito político, entre otras.

Con sus obvias variantes, se fueron exponiendo diferentes técnicas de persuasión coercitiva, siempre necesarias para la manipulación; técnicas que inciden sobre el entorno cotidiano, sobre estados emocionales, el ámbito perceptivo-cognitivo, sobre estados de conciencia, etc. Todo ello se traduce en un proceso evidente: aislamiento, control, incertidumbre, repeticiones del mensaje, manipulación emocional y presión del grupo que generan debilidad, desasosiego y dependencia dando lugar a un "stress" máximo que propicia la manipulación.

Además, todo ello será más fácil si se acompaña de emociones fuertes, de un enemigo externo y de un grupo alrededor que piense igual. En definitiva, decía el profesor Moyano, nuestro cerebro, aunque creamos que es como el diamante, en realidad somos fácilmente manipulables si se dan las condiciones adecuadas. Nuestro cerebro es maleable.

Qué pasa en las sectas

En la siguiente sesión continuó el profesor Álvaro Rodríguez-Carballeira con el tratamiento de la influencia psicológica y el abuso en grupos sectarios y en otros ámbitos como el de la pareja. El profesor trató el fenómeno del abuso psicológico en parámetros que van desde la “influencia” a la “agresión”, tratando a continuación de delimitar la frontera entre ambos. Argumentó que la combinación clásica de influencia más coacción que da lugar a la persuasión coercitiva mantiene su uso frecuente en personas, grupos o instituciones que intentan incrementar su poder o extender su dominio sobre otros.

Todo este proceso, continuó, recibe diversas denominaciones según su grado de intensidad, duración, etc. Se refirió, básicamente a la persuasión coercitiva, la reforma del pensamiento, el control mental, el lavado de cerebro (considerado por el profesor, y otros autores, como simple metáfora) hasta el adoctrinamiento intenso y el abuso psicológico. Abordó, en este mismo sentido, las dificultades para su evaluación, ateniéndose a parámetros como el componente cultural, las creencias y valores, la percepción subjetiva, la diversidad de intensidad, el efecto de la aplicación gradual, etc.

En la última parte de su intervención, el profesor Rodríguez-Carballeira se centró en el tratamiento, de forma exhaustiva, de los grupos sectarios. Abordó los antecedentes sociales de estos grupos, la definición de secta coercitiva, la interacción entre el sujeto-secta coercitiva-entorno, aplicando en ello algunas variables; terminó esta parte abordando los factores de vulnerabilidad personal, donde destacó el factor emocional como presente en la inmensa mayoría de los casos de captación, y el proceso de inmersión en un grupo coercitivo desde cuatro etapas progresivas y flexibles: atracción-seducción; captación o reclutamiento; conversión; adoctrinamiento-acción. Concluyó la sesión con una categorización guía para evaluar grupos manipulativos y una somera descripción de la figura del líder.

Los mecanismos psicológicos de fondo

La última sesión estuvo a cargo del profesor Humberto Trujillo. Trató sobre mecanismos psicológicos involucrados en el lavado de cerebro (se aceptó el término como referencia común), describiendo el proceso y los factores que conducen al sujeto desde la crisis personal al colaboracionismo; todo ello visto desde la perspectiva del trabajo de campo y algunos aspectos de la neurociencia.

La orientación de su intervención estuvo marcada por tres cuestiones de inicio: ¿qué hace que un individuo sea vulnerable al lavado de cerebro?; ¿qué hace que un individuo sea resistente al lavado de cerebro?; ¿cuáles son las fases del lavado de cerebro? La respuesta a estas cuestiones partía de una afirmación básica: “quien no tiene rumbo propio sigue el camino que marcan otros”. Es decir, la falta de motivación propia se satisface con las motivaciones del “líder oportunista”, cayendo bajo el control alienante.

Multitud de parámetros tomados de la psicología social le sirvieron al profesor Humberto para argumentar sus afirmaciones. El entorno, la robustez psicológica y las emociones constituyen factores que definen el mayor o menor "stress" psicosocial que apunta el grado de vulnerabilidad de un sujeto para ser captado. Los parámetros utilizados basan sus resultados en estudio de campo con pandillas juveniles violentas (maras centroamericanas) y grupos juveniles en ámbitos marginales españoles que constituían un semillero para la captación de grupos terroristas.

Factores tales como necesidades primarias cubiertas, educación, modelos de referencia competentes, entorno social, ausencia o no de trabajo, factores familiares, etc., irán definiendo los mecanismos explicativos de la “Debilidad anímica, el Desasosiego y la Dependencia emocional” de otras personas (triple D), que harán al sujeto más o menos colaboracionista en el proceso de lavado de cerebro. A todo ello, unimos diversos factores de debilitamiento físico y de pérdida de autoestima, que llevan al individuo a perder el contacto con la realidad personal y social, a confundir realidad y fantasía, a balancearse entre la esperanza y el miedo; el resultado será “una persona débil, estresada, maleable, dependiente y colaboracionista con cualquier cosa, persona o grupo de personas que la saque de esa situación y le ayude a conseguir un nuevo estado de gozo”.

Este estado de gozo será el que ofrezcan las organizaciones violentas para captar y retener personas, que se traduce en la consecución de unos logros imposibles para el individuo que se encuentra fuera de estas organizaciones: cohesión vertical, de liderazgo; cohesión grupal, que otorga entidad y pertenencia; autonomía individual. Mantener la cohesión del grupo por parte del líder o líderes provocará la total dependencia del sujeto al endogrupo.

Muy rica y llena de conocimiento, no sólo teórico sino basado en la experiencia, la exposición del profesor Humberto que, para finalizar lanzaba un cuestionamiento: ¿qué hacemos para frenar e impedir estos procesos? La respuesta era concluyente: “describir, explicar y predecir para prevenir. Creamos nuestro propio futuro gestionando el presente, lo que implica anticipación verdadera a los acontecimientos indeseados”.

Fuente: Europa Press