lunes, 24 de junio de 2013

La gurú Isha imparte un curso a los gendarmes de Chile

Isha Judd, la guía espiritual de origen australiano que impulsa entre sus seguidores un método de transformación interna, acudió a comienzos del mes de junio a Santiago de Chile para promover su estrategia de vida que consiste en la búsqueda de la paz y dicha interior, según explicaba unos días antes el diario La Nación.

Junto a la actriz chilena Jael Unger, quien abrazó el método de esta maestra, y hoy reside en Uruguay, Isha tenía previsto dictar el 5 de junio una capacitación a más de 200 gendarmes, además de transmitir sus conocimientos en un seminario intensivo los días 8 y 9 de junio en el Club Providencia, en Pocuro. El taller que ofreció a los gendarmes se enmarca en el programa Calidad de Vida y Felicidad 2013 que imparte la Escuela de Gendarmería.

Los representantes de Isha han señalado que están muy motivados con esta actividad. “Nos tiene muy entusiasmados de poder llevar el sistema a estos jóvenes que sufren de tanto estrés y cuyos índices de suicidio son muy altos después que comienzan a ejercer su profesión”, manifestaron. Por su parte, la gurú acababa de llegar de China y la India donde fue invitada a formar parte del Global Citizen Forum. A este encuentro también fue convocado el Dalai Lama para crear conciencia a nivel internacional de la importancia de sanar las separaciones entre los países, basadas en una visión de unidad.

En el sitio oficial de Isha, se remarca que esta guía espiritual “habla de la conciencia. Dice que es nuestra esencia, lo que somos en realidad, nos cuenta que la conciencia es amor: un amor que es incondicional, y diferente a todas las clases de amor a la que estamos acostumbrados, y que está dentro de nosotros mismos”.

Nos dice: no hay nada más pleno que el amor incondicional a uno mismo, y cuando lo experimentamos podemos extenderlo a cada aspecto de nuestra creación. Cuando nos amamos a nosotros mismos incondicionalmente, todo el miedo desaparece, y se experimenta la unidad en todo. No es una experiencia sutil, sino que es total. Es lo más grandioso que le puede suceder a un ser humano”.

En la página, se explica que la herramienta que promueve Isha es “un método completo de transformación interna, fácil de aprender y aplicar, sin sistema de creencias. Opera a nivel físico, emocional, mental y energético- espiritual. No está basado en creencias religiosas o filosofías de vida, trabaja con la tendencia natural de la mente, que es pensar, por eso es tan fácil de practicar pues no requiere efectuar ejercicios físicos, ni visualizaciones”.

Una extraña colaboración institucional

Jael Unger, maestra Isha de autosanación y expansión de la conciencia, explicó al medio chileno Cooperativa los alcances del convenio que la Fundación Isha Educando Para la Paz firmó con Gendarmería. Después de impartir enseñanzas en algunas cárceles de Chile y que las autoridades comprobaron el efecto “positivo” en los internos, los maestros de la fundación fueron llamados para entregar sus enseñanzas en todas las cárceles del país.

Se está siguiendo una especie de plan de dos meses de seguimiento, donde se les enseña y luego se va a practicar con ellos, a ver cómo están, qué es lo que pasa con ellos. Y ellos salen muy sólidos en esta experiencia nueva, muy hermosa”, explicó Unger. Estas enseñanzas apuntan a “encontrar esa paz, esa alegría, ese amor, esa aceptación de ti mismo dentro de ti, no se trata de seguir a nadie”, precisó la actriz.

Un movimiento controvertido

Muchos expertos han apuntado al movimiento que dirige Isha como una secta. El sacerdote Miguel Pastorino, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), y buen conocedor de la acción de la secta en Uruguay, explicaba hace un año que se trata de “vino viejo en odres descartables”. En un artículo esclarecedor, Pastorino señalaba que en los libros de Isha “el lector se encuentra ante un discurso religioso cuyos contenidos son una reedición de viejas doctrinas gnósticas, como aquella que sostiene que la divinidad es una chispa divina que está encerrada en nuestro interior y tenemos que despertar”.

Además de indicar su incompatibilidad con la fe cristiana, el experto iba más allá al recordar que “varias denuncias en Argentina y en nuestro país han dejado en evidencia el engaño y las secuelas psicológicas en los adeptos a sus cursos y seminarios”. También indicaba, preocupado, que “este tipo de líderes y agrupaciones comporta un verdadero peligro social. Bajo el amparo de la libertad de cultos pueden conculcarse otras libertades fundamentales de la persona. Lo que en los años 80 se conocía como ‘sectas destructivas’, hoy se viene reeditando bajo la modalidad de centros terapéuticos de sanación”.