sábado, 20 de octubre de 2012

El candidato mormón Mitt Romney se gana apoyos entre los evangélicos de EE.UU.

Parece que las reticencias de los evangélicos conservadores frente al mormón Mitt Romney empiezan a diluirse. En el momento álgido de la campaña en EE.UU., los datos apuntan a un cambio de opinión significativo: a los protestantes en EE.UU. ya no les alerta tanto que el candidato republicano sea miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IJSUD). Incluso el destacado telepredicador Billy Graham ha mostrado su apoyo al republicano. Lo cuenta el medio Protestante Digital.

Una reciente encuesta del Public Religion Research Institute da varios datos interesantes. El estudio concluye que “los votantes evangélicos apoyan claramente a Romney pese a las diferencias religiosas con él”. Las cifras son claras. Mientras que en octubre de 2011 sólo un 40% de los evangélicos se mostraban favorables al aspirante a la Casa Blanca, ahora el apoyo ha crecido hasta el 67%. El cambio se explica en parte por los esfuerzos de Romney para dar a conocer un perfil más conservador que el que tuvo en su etapa como gobernador de Massachussets (uno de los estados más progresistas del país).

Por ejemplo, su rechazo al matrimonio homosexual ha tomado más importancia en su discurso (pese a que un presidente no tiene poder de decisión en este tema, por ser una competencia de los Estados). Su viaje a Israel en verano y su claro posicionamiento a favor del presidente israelí Benjamin Netanyahu en su conflicto con los palestinos también habría gustado entre la mayoría de evangélicos del país. Además, Romney se ha ganado la confianza de otro sector de ciudadanos generalmente religiosos con el apoyo a una plataforma que promueve la escolarización en casa (el conocido como “homeschooling”).

Convicciones morales compartidas

Un discurso en la Liberty University, la universidad protestante más conocida de EE.UU., también fue estratégico. Allí buscó terreno común con los potenciales votantes evangélicos al hablar de ética: “La gente de diferente fe, como la vuestra y la mía, a veces se pregunta si puede encontrarse en un propósito común, cuando hay tantas diferencias en credo y teología. Estoy seguro de que podemos encontrarnos en el oficio, en convicciones morales compartidas sobre nuestra nación que provienen de una visión del mundo común”. Junto al mensaje principal de Romney (“la gente de EE.UU. necesita poder trabajar”) el ex gobernador se atribuye otra causa, la de garantizar el modelo tradicional de familia y la libertad religiosa en la vida pública.

Reunión con Billy Graham

El camino de acercamiento a los evangélicos podría estar dándole resultados a Romney justo en el momento más importante de la campaña. Hace unos días, Billy Graham recibió al candidato republicano en su casa, un encuentro que se reflejó en todos los medios de comunicación nacionales.

Tras la conversación, de apenas 30 minutos, Billy Graham, de 93 años, dijo: “Lo que me impresiona de Mitt Romney aún más que su exitosa carrera profesional son sus valores y sus fuertes convicciones morales”. Y puso como ejemplo su vida familiar: “Aprecio su compromiso fiel a su familia, particularmente a su esposa Ann, durante 43 años y a sus cinco hijos casados”. “Fue un privilegio orar con Romney por su familia y por el país”, añadía en un comunicado tras el encuentro.

Sin embargo, las palabras que más podrían marcar su posición a favor del candidato republicano, fueron éstas: “Voy a cumplir 94 años después de estas elecciones, y creo que América está en una encrucijada. Espero que millones de americanos se unan a mí para orar por nuestra nación y votar a favor de candidatos que apoyen la definición bíblica del matrimonio, que protejan la inviolabilidad de la vida y el derecho a defender nuestras libertades religiosas”. 

Polémica tras la reunión

A parte de lo que parece haber sido el apoyo explícito de uno de los líderes evangélicos más reconocidos, la visita de Romney dejó otro dato que ha generado polémica en las últimas horas. Varias fuentes han podido demostrar que, coincidiendo con el encuentro entre Romney y Graham, la página web oficial del predicador eliminó los contenidos que relacionaban el mormonismo con el concepto de “secta”.

En uno de los artículos eliminados, se decía que “una secta es cualquier grupo que enseña doctrinas que se desvían del mensaje bíblico de la fe cristiana. Es muy importante identificar las sectas y evitar cualquier contacto con ellas. Las sectas a menudo enseñan algún tipo de verdad cristiana mezclada con enseñanzas erróneas, lo que las hace difíciles de detectar”. Más adelante, el texto añadía que “algunos de estos grupos son los Testigos de Jehová, los Mormones, la Iglesia de la Unificación, los Unitarianos, Espiritistas, la Cienciología, entre otros”.

Este artículo, titulado “What is a cult?” (en castellano, “¿Qué es una secta?”), ya no se puede consultar. Varios comentaristas dudan que esto refleje un cambio de opinión del propio Billy Graham que, ya retirado, no gestiona la Billy Graham Evangelistic Association. El cambio se debería más a una decisión estratégica de algún responsable de la organización.

La crisis electoral de Obama

El auge de Romney ha llevado a Barack Obama a un momento crítico. Lo que parecía que podía ser una victoria apacible ha tomado un giro peligroso para el candidato demócrata. El presidente perdió claramente el primer debate televisado con Mitt Romney y desde entonces todo parece tambalearse. Las encuestas de grandes televisiones como CNN o CBS han dado por primera vez un margen de ventaja a su rival. Estados indecisos como Florida y New Hampshire empiezan a tender hacia el partido republicano, según los últimos datos.

Aunque 2 de cada 3 evangélicos dicen que la fe de un candidato influye en su voto, parece que esta máxima no se aplica al actual presidente. Obama ha explicado repetidamente que su fe es la evangélica, pero los votantes protestantes no lo tienen en cuenta. Sólo un 19% se muestra favorable al presidente a menos de un mes de las elecciones.

A todo ello se añade una estadística sorprendente: un 24% de los votantes evangélicos sigue creyendo que el presidente es musulmán, un bulo sin ningún tipo de evidencia que se extendía el año pasado y que sigue generando debate. Después del segundo debate entre los dos candidatos, nuevos factores podrían mezclarse en el cóctel electoral.