jueves, 4 de octubre de 2012

Alertan en Francia de la vulnerabilidad de los ancianos ante las sectas

En Francia, los voluntarios y asociaciones que trabajan en los hogares de las personas mayores pueden recibir donaciones y legados, una práctica que fue prohibida en las asistencias sanitarias y médico-sociales. 

Hervé Machi, Secretario General de la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las derivas sectarias (MIVILUDES), anuncia al diario La Croix que el próximo informe de la Misión va a proponer que esta posibilidad esté reservada para las asociaciones reconocidas de utilidad pública. Reproducimos esta información en castellano gracias al equipo de traductores de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

Éste será el tema del próximo informe de la MIVILUDES, cuya publicación se ha retrasado hasta el otoño (tras la dimisión de su presidente, Georges Fenech, elegido diputado por la UMP del Ródano, y que ha sido sustituido por Serge Blisko): la influencia de las sectas en las personas mayores. Para su secretario general, Hervé Machi, estas personas son “objetivos privilegiados” debido a sus recursos financieros y su vulnerabilidad debido a la edad y el aislamiento.

Sin poder cuantificar el fenómeno, la Misión identifica varios peligros, entre ellos un riesgo de infiltración de instituciones especializadas, a través de organismos de formación del personal o de asociaciones que ofrecen sus servicios a los residentes. Sin embargo, es principalmente dentro del domicilio donde la Misión exige vigilancia, como explica Hervé Machi a La Croix, citando como ejemplo los discursos de los “pseudo-curanderos” susceptibles de seducir a las personas vulnerables. La entrevista ha sido realizada por Marine Lamoreux.

- ¿Qué sugiere usted para proteger mejor a los ancianos de esta influencia sectaria?

En nuestro próximo informe, vamos a poner varias proposiciones sobre la mesa, en particular lo que concierne a la ayuda a domicilio. Existe un defecto en el sistema. En la actualidad, la ley es muy estricta con respecto a los hospitales y residencias de ancianos: prohíbe, en virtud del artículo 909 del Código Civil, que los profesionales o voluntarios que trabajan en estas instituciones cobren donaciones o legados de los pacientes. Pero nada de esto está previsto dentro del domicilio, donde muchas personas mayores terminan su vida. En la MIVILUDES, creemos que las personas que cuidan o acompañan a domicilio -ya sea como empleadas, voluntarias, damas de compañía, etc.- no deberían poder cobrar donaciones y legados. Proponemos que estos estén reservados para las asociaciones reconocidas de utilidad pública, a fin de que las grandes redes libres de toda sospecha puedan seguir beneficiándose de la generosidad del público al que ayudan. 

- ¿La MIVILUDES es regularmente consultada por abusos en este campo?

Sí. Los familiares nos alertan cuando movimientos que se hacen llamar “espirituales”, por ejemplo, se benefician de la generosidad testamentaria del pariente anciano, incluso de la totalidad de sus bienes. También sabemos que los movimientos sectarios acaban de descubrir sus objetivos en los cementerios o en las notas necrológicas, porque el duelo es un periodo favorable para la influencia de estos grupos, ya que las personas están más vulnerables y se encuentran más solas. Puedo añadir, además, que algunos directores de instituciones nos hacen partícipes de sus interrogantes o de sus sospechas respecto a tal o cual asociación. Vamos a proponer al Gobierno que se ofrezcan mejores garantías a este respecto.

- ¿Cuáles?

Hoy, las asociaciones que intervienen en los hospitales deben estar acreditadas por la Comisión Nacional de Acreditación. En el sector de la salud, el legislador ha querido evitar la infiltración sectaria; las asociaciones deben darse a conocer y, en la mayoría de los casos, firmar un acuerdo con el establecimiento de salud.
Sorprendentemente, éste no es el caso de residencias de ancianos, que pueden acoger a cualquier asociación. Por lo tanto, vamos a solicitar que las competencias de la Comisión nacional se extiendan al sector médico-social. Este proceso de aprobación requiere una nueva ley. Mientras tanto, animamos a las instituciones que albergan a personas mayores a que firmen acuerdos con las asociaciones, la mayoría de las cuales no tienen mala intención.

Fuente: La Croix