jueves, 28 de junio de 2012

Sínodo: ante las sectas, reforzar el anuncio y el cuidado de la propia fe

El Año de la Fe comenzará el 11 de octubre próximo en conmemoración del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y del 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Mons. Nikola Eterovic, secretario general del Sínodo de Obispos, presentó el pasado 19 de junio el «Instrumentum laboris» (documento de trabajo) de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de Obispos, que tiene como lema «La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana», que se celebrará del 7 al 28 de octubre próximo en el Vaticano. Puede consultarse íntegramente aquí.

Como ya publicamos en su día en Info-RIES, en el primer documento de referencia para esta asamblea sinodal (los Lineamenta) ya había algunas alusiones al fenómeno de las sectas. La cita principal decía así, en el contexto de los escenarios de la nueva evangelización: “la proliferación de sectas representa un desafío permanente”.

Las sectas en el Instrumentum laboris

En el n. 13 del documento presenta la nueva evangelización tal como fue concebida por el papa Juan Pablo II, y cita un texto fundamental de la exhortación Christifideles laici (n. 34) que dice lo siguiente: “en otras regiones o naciones todavía se conservan muy vivas las tradiciones de piedad y de religiosidad popular cristiana; pero este patrimonio moral y espiritual corre hoy el riesgo de ser desperdigado bajo el impacto de múltiples procesos, entre los que destacan la secularización y la difusión de las sectas. Sólo una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda, capaz de hacer de estas tradiciones una fuerza de auténtica libertad”.

Pero el lugar principal del fenómeno sectario actual en el Instrumentum laboris es todo un número, el 66, que se refiere a los Lineamenta y apunta al desafío pastoral que suponen las sectas para la Iglesia católica. El texto es el siguiente:

66. Este es el cuadro en el cual ha sido colocado por muchas respuestas el problema urgente de la proliferación de nuevos grupos religiosos, que asumen la forma de la secta. Lo que es declarado en los Lineamenta (la dominante emotiva y psicológica, la promoción de una religión del éxito y de la prosperidad) ha sido confirmado y nuevamente propuesto. Además, algunas respuestas piden que se vigile para que las comunidades cristianas no se dejen influenciar por estas nuevas formas de experiencia religiosa, confundiendo el estilo cristiano del anuncio, con la tentación de imitar los tonos agresivos y proselitistas de estos grupos. En presencia de estos grupos religiosos es necesario, por otra parte –afirman siempre las respuestas–, que las comunidades cristianas refuercen el anuncio y el cuidado de la propia fe. En efecto, este contacto podría contribuir a hacer la fe menos tibia y más dispuesta a dar sentido a la vida de las personas".

Para contextualizar este número, tenemos que ver a qué se refiere con el “cuadro". El epígrafe en el que se encuentra el texto es “Los cambios del escenario religioso", y en concreto se habla del “retorno al sentido religioso y la exigencia multiforme de espiritualidad que caracteriza muchas culturas y en particular las generaciones más jóvenes”. Como repiten los documentos del Magisterio de la Iglesia, junto a la secularización social nos encontramos con unos aparentemente contradictorios “signos de un consistente renacimiento religioso” (n. 63).

Y se señala, justamente en el número previo al dedicado a las sectas, lo que sigue: “65. En muchas respuestas no se esconde, sin embargo, una preocupación relacionada con el carácter, en parte ingenuo y emotivo, de este retorno del sentido religioso. Más que debido a una lenta y compleja maduración de las personas en la búsqueda de la verdad, este retorno del sentido religioso se presenta, en más de un caso, con los rasgos de una experiencia religiosa poco liberadora. Los aspectos positivos del redescubrimiento de Dios y de lo sagrado se han visto empobrecidos y oscurecidos por fenómenos de fundamentalismo, que no pocas veces manipula la religión para justificar la violencia e incluso el terrorismo, por suerte sólo en casos extremos y limitados".

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