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jueves, 30 de agosto de 2018

Conoce las sectas 11x21

Ya pueden oír el último programa de "Conoce las sectas", el programa sobre sectarismo de Radio María de España, producido y dirigido por la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES). En directo, en radio María de España todos los sábados cada dos semanas a las 20 h. (hora española).



SUMARIO:


- Con nosotros hoy...: El futuro del cristianismo ante las sectas y la Nueva Era, con Vicente Jara, OP.

domingo, 7 de febrero de 2016

Iemanjá y Umbanda, ¿diosa del mar o Virgen María?

El portal católico Aleteia -apoyado por la Santa Sede (Consejos Pontificios para las Comunicaciones Sociales y para la Promoción de la Nueva Evangelización)- ofrece la respuesta a este tema, por parte del miembro de la RIES, Miguel Ángel Pastorino Pereira.



Pregunta: Iemanjá y Umbanda, ¿diosa del mar o Virgen María?

Hoy coinciden [2 de febrero] la fiesta de la Virgen de la Candelaria y el día de Iemanjá.

Respuesta: Pinchar aquí.

jueves, 8 de marzo de 2012

El vicario general de la Diócesis de Leiria-Fátima, el P. Jorge Guarda, alerta a los católicos frente a la Nueva Era

El vicario general de la Diócesis de Leiria-Fátima, el P. Jorge Guarda (en la foto), miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), acaba de publicar un artículo de gran interés en la sección “Luz entre os homens” de su blog. Lo reproducimos a continuación traducido al castellano por la RIES.

***

Jesucristo se presentó ante los hombres como la luz del mundo y afirmó que quien practica la verdad se aproxima a la luz “para que se vea que sus obras están hechas según Dios” (Jn 3,21). Exhortó a caminar en la luz y no en las tinieblas, pues “el que camina en tinieblas no sabe dónde va” (Jn 12,35). A los discípulos los previno para que no se dejaran engañar por falsos profetas que se “acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces”; deberían conocerlos “por sus frutos” (cf. Mt 7,15-20). Los frutos que no presenten las marcas del Espíritu de Cristo no se pueden reconocer como venidos de él. Por su lado, S. Pablo, al saber de cristianos engañados por mensajes que les presentaron algunos, les exhortó a abrir los ojos para reconocer que se estaban apartando del verdadero Evangelio (cf. Gal 1,6-9). Estas alertas valen para los cristianos de hoy que se dejan confundir y engañar. Que busquen en la Iglesia, en sus múltiples propuestas, y encontrarán en ella la verdadera luz de Cristo, el evangelio y una auténtica familia espiritual.

Hoy en día hay mucha gente con la sensación de vacío en el alma. Más aún son los que experimentan malestar, incomodidad y problemas múltiples en la vida. Buscan soluciones o una mayor satisfacción espiritual y se encuentran con propuestas atractivas que les hablan de modo positivo, algunas veces con la indicación de haber recibido mensajes de figuras sobrenaturales como Jesús, la Virgen María, un ángel o un santo. Entonces dicen recibir de esas entidades celestes consuelo para sus problemas e instrucciones sobre el modo de resolverlos.

Con frecuencia, tales propuestas mezclan en una especie de “macedonia” ingredientes de diferentes tradiciones religiosas y espirituales con elementos de psicología o de pensamiento positivo. Enseñan la práctica de ejercicios de concentración, en ambiente relajado, a veces con incienso oriental… Prometen bienestar, cura, desarrollo espiritual, felicidad… y todo muy fácil y gratificante. Los maestros son simpáticos, las actividades atractivas, y los grupos comprensivos y cálidos. Venden libros, cursos, conferencias, CDs… y todo lo que permita continuar la práctica en casa de las enseñanzas recibidas.

Las propuestas van al encuentro de las necesidades del “yo” y de su bienestar. Todo está a su alcance. ¡Y el “yo” es un dios! Este “yo” hinchado, hipertrofiado, infantilizado es, sin duda, una de las características principales de estas ofertas. Quien sigue por este camino tiende a aislarse, a no oír a quien le lleva la contraria, pensando que está en un mal momento, porque el “yo” es quien tiene la verdad. Siempre siente más deseos de cultivar lo que aprende y de reunirse con quien piensa del mismo modo. Así se logra una dependencia cada vez mayor, porque la persona ha perdido el sentido crítico, se apasiona y sólo ver virtudes en el camino que ha abrazado.

Las propuestas de “terapia del alma” o espiritistas no son compatibles con la fe católica. Sobre todo, porque su fuente son visiones o “mensajes” que pretenden recibir de entidades sobrenaturales y cósmicas, y no de la Palabra de Dios ni del Evangelio de Jesucristo. Su imaginación los lleva a creer que oyen a estas entidades. Algunos hablan de una conexión con un “Yo superior”, una especie de mitad de la persona que es invisible y está en el cielo. Esto no corresponde en modo alguno a la visión católica sobre la persona humana como unidad de cuerpo y alma. Hablan también del “karma” de la persona, que es un concepto de las religiones orientales y nada tiene de compatible con el mensaje cristiano. Admiten la existencia de vidas pasadas y de la reencarnación, conceptos igualmente incompatibles con la convicción cristiana de que la vida de la persona, creada por Dios mediante la generación humana, es única e irrepetible, teniendo su plenitud en la eternidad después de la resurrección. Conciben a la persona como energía, algo que no se corresponde con la noción bíblica y cristiana de espíritu.

¿Puede adherirse un católico a estas propuestas? No, si pretende ser fiel a su identidad de discípulo de Cristo. Como ya he señalado, el propio Jesús alertó a sus discípulos para que no se dejaran engañar por los falsos profetas que vendrían en su nombre para seducir a los creyentes. Cuando una pretendida terapia espiritual se centra en el “yo”, en sus deseos e intereses, lleva a la gente a actitudes egocéntricas, creando división, adhiriéndola a ideas y convicciones ajenas a la fe cristiana, y al final los frutos no son tan humanizadores y generadores de bienestar como las personas creen.

Cuando alguien que está en la playa va a mojar sus pies en el mar y es sorprendido por una ola que lo arrastra, puede perder la vida. Algo semejante, en el campo espiritual, puede sucederle a quien se aproxima al espiritismo y a las propuestas de “terapia del alma”, a grupos de meditación o de espiritualidad, de ofertas para la ampliación de la conciencia, el despertar de la energía personal y la conexión con entidades celestes. Son propuestas de moda que seducen a algunos católicos poco seguros y mal informados sobre la identidad de la fe cristiana. En este camino corren el riesgo de ser envenenados, perder la verdadera fe cristiana e incluso la salud o el bienestar mental.

miércoles, 4 de enero de 2012

Magia para el año nuevo

Fragmentos de apocalipsis (7)

Les ofrecemos otro artículo de la serie desarrollada por el padre D. Luis Santamaría, que en este año nuevo de 2012 nos trae alguna de las manifestaciones mágicas y esotéricas ocurridas y celebradas en distintos lugares del mundo para afrontar este nuevo periodo de tiempo.

En mi búsqueda de referencias apocalípticas y milenaristas, sean mayas o no, sobre el año 2012 que hoy comenzamos, me he topado estos días con una serie de grupos y personas de la órbita de la nueva religiosidad y del esoterismo que hacen afirmaciones muy peculiares en torno al cambio anual de calendario, o al menos al que acaba de suceder. Y con unas consecuencias rituales de lo más extraño, a pesar de que a estas alturas, en medio de tanta liturgia popular, se complica cada vez más la celebración de la Nochevieja entre uvas, cava, prenda usada y nueva, ropa de tal color, algo de oro en la copa y la mezcla de cotillones y pirotecnia.

La agencia France Press proporcionaba la siguiente información en vísperas del cambio de año: “en Brasil se espera que dos millones de personas vestidas de blanco lleguen a la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para recibir el 2012 con un gigantesco espectáculo de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados desde el mar, que este año buscan promover la preservación del medio ambiente”. Hasta aquí, parece que todo es normal: al tratarse de otra cultura, pensamos que ésas serán sus costumbres. Pero seguimos leyendo y encontramos la clave de esta celebración: “tradicionalmente, los cariocas vestidos de blanco hacen sus ofrendas a Yemanjá, diosa del mar del culto afro-brasileño candomblé, y lanzan al mar gladiolos blancos en pedido de paz, rojos para tener amor y pasión, o amarillos para atraer el dinero”.

Si la cifra aportada se aproxima a la realidad, estamos ante una práctica bastante difundida. Seguramente no todos los que han participado anoche en este rito sean practicantes asiduos del candomblé, pero esto nos da una idea de la popularización de una costumbre ligada a un culto sincretista afroamericano bien concreto. Muchos de los que han celebrado esta fiesta serán católicos, por ejemplo, y no verán problema ninguno en honrar a una diosa pagana con sus ofrendas. Triste espectáculo que contrasta con las impresionantes actas de mártires que conservamos en la Iglesia como testimonio de antepasados nuestros que se dejaron matar antes que quemar un puñado de incienso delante de un ídolo. En la Biblia, antes de Cristo, encontramos ya el testimonio dramático de los siete hermanos que, junto con su madre, afrontaron el martirio firmes en su fidelidad a Dios y sin abandonar las tradiciones de sus padres (2 Mac 7). Pero ésta es otra historia, y parece que poco tiene que ver con lo que vivimos hoy.

Siguiendo con los cultos afroamericanos, y sin salir del despacho publicado por France Press, “los habitantes de Cuba arrojan baldes de agua para purificar su hogar”. A primera vista, igual que antes, parece una simple costumbre supersticiosa, pero la misma agencia informativa nos aclara que se trata de “una costumbre inspirada en las religiones africanas”. Volvemos, pues, al sincretismo popularizado entre la gente. Leemos también que en Nicaragua se bañan al aire libre para recibir el nuevo año purificados mirando al sol, y en Colombia colocan espigas sobre la mesa donde cenan para invocar a la abundancia, además de poner “tres patatas bajo la cama: una pelada, una a medio pelar y otra sin pelar. A medianoche, se elige una sin mirar: la pelada representa un mal augurio, la medio pelada ni el bien ni el mal y la sin pelar depara gran bonanza”. Aunque desconozco el origen de estas prácticas, nos movemos en el mismo ámbito de ritualización más o menos esotérica de un momento que se vive especialmente como cambio de ciclo.

Según los expertos en sociología de la religión, después de sus investigaciones sobre el terreno, los adeptos de estos cultos afroamericanos –sobre todo umbanda y candomblé– crecen numéricamente en Brasil, y sólo en Río de Janeiro habría más de 250.000. Esto produce unos efectos sociales que van más allá del rito puntual de fin de año en las playas cariocas, pasando a otras esferas más institucionales. En estos días, por ejemplo, el alcalde de Río, Eduardo Paes, ha emitido un decreto que declara el culto a esa divinidad marina, Yemanjá, “patrimonio cultural carioca”. Como afirma acertadamente una noticia de la agencia Efe, esta ofrenda multitudinaria “es una tradición que ha trascendido a la propia religión y que ahora la practica gran parte de la población” de esta ciudad brasileña.

Viajamos hacia el norte y cambiamos de culto, aunque continuamos en el mismo continente y en los parámetros del sincretismo religioso contemporáneo. Algunos medios de comunicación han destacado estos días cómo viven el cambio de año los fieles de la Santa Muerte, algo que ha cobrado una creciente popularidad en México en estos últimos años. Como es natural, sus adeptos encomiendan el año 2012 a la protección de esa figura lúgubre personificada y divinizada. Un redactor de la revista mexicana Sexenio explica que “existen personas que le encargan su seguridad, porvenir económico y salud a la Santa Muerte”, y añade que a pesar del rechazo de la Iglesia católica a esta desviación espiritual, “cada vez más católicos creen en ella y en los milagros que concede, los cuales cobra a alto costo, si no se cumplen los acuerdos que le fueron ofrecidos”.

Podríamos seguir con muchos más ejemplos de todo esto. No pueden faltar los adivinos, cartomantes y magos que siempre aparecen con sus predicciones para el año nuevo. Uno muy popular en Iberoamérica, Walter Mercado (que dio un salto directamente del cine al ocultismo, y que ahora se hace llamar Shanti Ananda), nos puede servir como ejemplo. En su “Panorama astrológico” para 2012 habla de planetas y signos zodiacales, y desde ahí vaticina lo que va a ocurrir. Por un lado, todos los efectos interiores de las personas –cuyo cumplimiento será difícil de comprobar a final de año–, tales como “enfrentar nuestro lado oscuro del corazón y batallar contra nuestros demonios internos”, añadiendo que “sólo con honestidad y fe llegaremos a realizar el Reino de Dios en nuestro interior”.

Por otro lado, lo más interesante y mediático, que son las predicciones que afectan al mundo exterior. Así, leemos afirmaciones demasiado genéricas, como que “los sistemas legales alrededor del mundo tendrán que corregir errores que afectaban a ciertos grupos un tanto marginados y destruir los abusos de poder, tanto gubernamentales como corporativos”. O que “se cuestionarán la llamada sabiduría o los dogmas absolutos de algunas religiones organizadas”. Y están los típicos avances de la política mundial, como éste: “Plutón irá tumbando y destruyendo gobiernos dictatoriales donde no existen libertades”, en referencia a los países árabes que han vivido las recientes revoluciones. Y lo más curioso de todo es que en 2012 “se intensificará el descubrimiento de seres de otros planetas o de planetas paralelos”. Y, para dejar buen sabor de boca, una recomendación práctica: “la sanación global estará en la unión de todos con amor, fraternidad, compasión, comprensión y fe”.

Para terminar, recojo la referencia de algunos medios de comunicación que proponen a sus lectores algunas pistas de acción para el cambio de año. En un periódico ecuatoriano leo los consejos de un “terapeuta holístico” que también es maestro de reiki, y que llamaba a “armonizarse” con vistas al año nuevo. En un lenguaje espiritual típico de la Nueva Era, recomienda la oración –que es “muy poderosa”– con una vela encendida alrededor del aura propia de la persona. A esta oración, explica, “se le pone un propósito deseando que esa vela consuma todo lo negativo de la mente y del corazón. Ese es el fuego transmutador que todo lo quema y lo renueva y mientras más fe le pongas, mejor”. Junto a esto, la meditación: “enciérrate a solas en una habitación y visualiza que del cielo desciende una cascada de luz que viene desde la mano de Dios”. No sabemos de qué Dios habla, claro. Y a esto se une una serie de indicaciones prácticas sobre la limpieza energética con el baño en aguas amargas, la quema de monigotes o la purificación del hogar con incienso.

Ciertamente el cambio de año se vive como un momento especial por parte de las personas, un momento que va más allá del simple gesto de cambiar el calendario y de repartir buenos deseos entre los demás. Los momentos de paso en la vida sirven para mirar atrás y recapitular, y para plantear la vida con sentido hacia el futuro. Cuando no se encuentra este sentido, hay que buscarlo en algún lugar, y por las rendijas del puro positivismo vital se cuelan todas estas ofertas alternativas que habría que situar más en el espacio de la magia que en el de la religión. Se intentan disipar los miedos y asegurar las certezas, dejando muy poco espacio para la esperanza y para la fe, y poniendo todo en las manos de divinidades y fuerzas más o menos conocidas a las que habrá que tener contentas. Pura magia.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El obispo de Posadas (Argentina), D. Juan Rubén Martínez, advierte sobre la invasión de un "cóctel religioso"

El obispo Juan Rubén Martínez, de la Diócesis de Posadas (Argentina), advirtió recientemente sobre la “invasión de propuestas religiosas que toman aspectos de la fe cristiana y los mezclan con esoterismo, ocultismo, magia, pseudo-psicología, curandería y ‘ciencias alternativas’, y sin problemas siguen denominándose cristianos o católicos”. En su carta dominical a los fieles, alertaba sobre este eclecticismo que viven muchos creyentes, y que es incompatible con la fe cristiana. La reproducimos a continuación.

Carta del Obispo de Posadas – 32º domingo del año – 07.11.10

“Coctel religioso”

Así como ocurría en la época de Jesús, actualmente también nos encontramos con una invasión de propuestas religiosas que toman aspectos de la fe cristiana y los mezclan con esoterismo, ocultismo, magia, pseudo-psicología, curandería y “ciencias alternativas”, y sin problemas siguen denominándose cristianos o católicos.

El texto del Evangelio de este domingo (Lc 20, 27-38), nos habla sobre uno de los temas centrales de nuestra fe: “La resurrección”. El Señor responde a los saduceos que la negaban: “Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque Él no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Todos en efecto viven para él” (Lc 20, 37-38).

El Papa en la carta “Novo Milennio Ineunte”, nos señala la importancia de contemplar el rostro de Cristo resucitado, en este inicio de milenio: “... esta contemplación del rostro de Cristo no puede reducirse a su imagen de crucificado. ¡Él es el resucitado! Si no fuese así, vana sería nuestra predicación y vana nuestra fe (1 Cor 15,14)... Después de dos mil años de estos acontecimientos, la Iglesia los vive como si hubieran sucedido hoy. En el rostro de Cristo ella, su Esposa, contempla su tesoro y su alegría... La Iglesia animada por esta experiencia, retoma hoy su camino para anunciar a Cristo al mundo, al inicio del tercer milenio: “Él es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8) (N.M.I. 28).

Con frecuencia nos encontramos con algunos que se manifiestan cristianos, pero por desconocer la centralidad de la Resurrección en su fe, creen en la reencarnación o sea en que su espíritu vivió en otras personas u otros seres vivientes, en diferentes épocas del pasado y se encaminan a vivir otras vidas en el futuro. Sin darse cuenta que la reencarnación no es compatible con la revelación cristiana y con la resurrección. Otros erróneamente le ponen el nombre de ecumenismo o espíritu amplio a aceptar cualquier propuesta supersticiosa o sincretista (mezcla de todo). El ecumenismo es un camino de comunión muy importante, querido por Dios y que hemos iniciado los cristianos, que no intenta una mera unificación mezclando todo, sino que busca la profundización de la verdad y del misterio de Dios. Es uno de los grandes desafíos para los cristianos, pero también es cierto que muchos confunden eclecticismo (mezcla de todo) con ecumenismo.

Hace algún tiempo la Comisión Episcopal de Fe y Cultura emitió un documento llamado “Frente a la Nueva Era...” La lectura del mismo es importante porque aclara que este fenómeno cultural post moderno, se refiere a lo religioso pero “lo vacía de trascendencia” y por lo tanto no cree en la vida eterna y menos en “la Resurrección”, tema que el Señor subraya en el texto bíblico de este domingo. Dicho documento nos dice: “Como hemos indicado la Nueva Era no se presenta propiamente como una religión, busca ponerse por sobre las religiones, por sobre la división que significan los diversos credos, para profesar el culto de la unidad. Se habla propiamente de técnicas de oración: de un “desarrollo crístico”, de potenciar las “dimensiones espirituales” del hombre, de un cosmos donde la “ley suprema es el Amor”.

En el caso particular de nuestro país, sus difusores más fervorosos se manifiestan públicamente y sin ningún reparo como católicos, y se alude reiteradamente a figuras culturalmente distintivas de lo católico, como la Madre Teresa de Calcuta o el mismo Santo Padre” (5). Todo esto provoca en el Pueblo de Dios confusión e interrogantes por poner todo en un paquete: la fe católica, los seres y astros extraterrestres, las flores de Bach, la reencarnación, la invocación a entidades misteriosas, la adoración a la diosa Gaia. Últimamente celebraciones ligadas a la brujería...

Los cristianos convencidos que Cristo es el Señor de la Historia, en Él encontramos todas nuestras respuestas. El texto del Evangelio de este domingo nos habla sobre la resurrección, al igual que la primera lectura del segundo libros de los Macabeos. La resurrección del Señor es un tema central para los cristianos, que debe impregnar nuestra cotidianidad y sostenernos en la esperanza. Por esta certeza sabemos, que aún en medio de tantas incertidumbres y desorientación en nuestro tiempo, tenemos la seguridad, que tiene sentido buscar caminos nuevos, la participación y el protagonismo comprometido en nuestra historia, porque en definitiva la Vida triunfa sobre la muerte.

Fuente: Diocesis de Posadas

miércoles, 24 de junio de 2009

Encuesta sobre las creencias en Argentina revela la presencia del sincretismo


Ofrecemos a continuación un breve artículo de Roberto A. Federigo, experto argentino en sectas y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), sobre los datos estadísticos de la religiosidad en Argentina.

La Secretaría de Culto de la Nación, de la República Argentina, publicó la “Primera encuesta sobre creencias y actitudes religiosas en Argentina”, dirigida por el Dr. Fortunato Mallimaci para el CEIL-PIETTE (Centro de Estudios e Investigaciones Laborales) del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). El informe probabilístico, realizado por un vasto equipo de científicos y especialistas y financiado por el FONCyT (Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica) intenta informar desde su estadística, sobre la “religión y estructura social en la argentina del siglo XXI”.

Uno de los datos ofrecidos por la encuesta indica entre otros que el 76,5 % de los argentinos participantes se define como católico. La base total de los entrevistados (2403 casos) continúa en orden de mayor porcentaje con el 11,3 % que afirma ser “indiferente” (agnósticos, ateos y ninguna religión de pertenencia), seguido por el 9 % que dice ser evangélico (7,9 % pentecostal), el 1,2 % testigos de Jehová, 1,2 % otras y 0,9 % mormones. El 9 % correspondiente a los “evangélicos” comprende desde protestantes históricos como los luteranos, pasando por baptistas y metodistas, hasta grupos algo disímiles como los adventistas, y algunos polémicos como la IURD. El trabajo continúa con las bases frecuentes en este tipo de informes: La religión de los argentinos según región, edad, nivel de estudios, etc.

En la sección llamada “ranking de creencias” encabeza la lista el 91,8 % que dice creer en Jesucristo, mientras el porcentaje más bajo es para quienes reconocen la efectividad del “curanderismo”; expresado en un significativo 38,8 %. El 64,5 % de las personas entrevistadas afirma creer en las llamadas “energías”. Reparando en los porcentajes se advierte que parte de quienes creen en Jesucristo aceptan el curanderismo y la energía como creencias compatibles con las cristianas.

Otras partes de la encuesta son: creencias por región, pertenecías: bautismo y matrimonio religioso, religión de los hijos, relación con Dios, acciones de las religiones en general y la Iglesia Católica en particular, asistencia al culto, prácticas religiosas, grado de acuerdo con frases relativas a ser buen religioso sin asistir a templos, que los sacerdotes formen familia y que se permita el sacerdocio de las mujeres, opiniones sobre el aborto, opiniones sobre el aborto según región, educación sexual, opiniones sobre sexualidad, financiamiento del Estado a las confesiones religiosas, educación religiosa: religión como materia curricular – subvención estatal y confianza en las instituciones.

En lo concerniente a la pregunta ¿ha ido alguna vez a consultar a…?, el 31,5 % la hizo con un curandero, mientras el 19, 6 % lo hizo con los horóscopos, el 16,7 % con un adivino, el 7,7 % con quirománticos y el 4,8 % con astrólogos.

Fuente: Info-RIES nº 138 (21/06/09).