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lunes, 21 de mayo de 2012

Álvaro Farías: "la cantidad de víctimas de la manipulación de las sectas es enorme"

Estas semanas, y debido a las denuncias sobre el caso de Isha, sumado a los problemas también denunciados en Argentina en torno al Grupo del Maestro Amor y al escritor Claudio María Domínguez, el tema de las Sectas ha vuelto a estar en el tapete de las noticias en América Latina.

Por eso publicamos una entrevista al psicólogo uruguayo Álvaro Farías, referente fundamental en su país en el tema de las sectas, para que explique en qué consiste una novedad en este campo: Info Sectas. Farías es miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).

- ¿Desde cuándo te ha interesado el fenómeno de las sectas?
- En el año 1991 vi un documental sobre Jim Jones y el Templo del Pueblo, sobre la tristemente conocida “masacre de Guyana”. El impacto que me provocó aquella documental me llevó a comprarme mi primer libro sobre sectas y desde entonces y hasta hoy sigo estudiando el tema.

- ¿Cómo ves el fenómeno de las Sectas en el Uruguay?
- Muy preocupante. En nuestro país no tenemos estadísticas al respecto, pero cuando vemos las estadísticas de otros países la realidad es escalofriante. La cantidad de personas víctimas de la manipulación y la explotación de las sectas en enorme.

- ¿Cuáles son los grupos más importantes?
- Bueno, ése es un buen punto… ya no hay tantos grupos como podía haber en la década del 70 u 80, hoy el problema más grave son las “terapias alternativas new age”, una exótica mezcla de filosofías orientales, mezcladas con “ciencia” y religión que se expresa en grupos terapéuticos, con ser la Metafísica, el Reiki, la meditación trascendental, en fin… sería imposible nombrarlos a todos, es una lista interminable.

- ¿Qué buscan las personas que se acercan a sectas o terapias alternativas o mismas también a la new age?
- Sanidad. Buscan muchas cosas, pero en general lo que buscan es la sanación, una especie de “milagro” para sus dolencias físicas y para los dolores del alma, sobre todo la depresión. Generalmente los líderes sectarios ofrecen “tratamientos” en los que aseguran que sus pacientes o más bien adeptos, alcanzaran una “cura” que pasa por una adhesión total, radical y completa al líder “terapeuta”. Por lo general las personas son manipuladas en su enfermedad y sufrimiento, y además esto se ve agravado por el hecho de que no sólo no consultan al profesional indicado, sino que además la figura del psicólogo o psiquiatra es demonizada por los líderes.

- ¿Qué es “Info Sectas”?
- Info Sectas es un nuevo espacio o, mejor dicho, es la adecuación a las actuales redes sociales de lo que hace unos años de conocía como SEAS (Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas). A través de “Info Sectas” pretendemos estar presentes y fácilmente ubicables dentro de la red social Facebook.

- ¿Sirve para informar, o también ofrece ayuda a los afectados?
- Info Sectas es un espacio en Facebook, pero sobre todo brindamos asesoramiento sobre el fenómeno de las sectas. Llegado el caso también brindamos tratamiento a personas afectadas, tratamiento psicológico; pero también hacemos énfasis en la formación. Es importante decir que estamos a disposición de las comunidades que nos llamen para ir y realizar cursos de formación para Agentes de Pastoral; son ellos los que más se ven desafiados por las sectas y las más de las veces carecen de la formación para asesorar a los fieles en materia de qué es lo más saludable en cada caso.

- ¿Tienen relación con alguna otra entidad?
- Es oportuno decir que desde hace años integramos la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), que es una red de expertos en el tema de las sectas de Iberoamérica, España y Portugal, y eso nos permite estar conectados con especialistas de otros países y poder compartir información por mail; eso nos hace estar muy actualizados en un tema que está en permanente cambio.

- ¿Cómo podemos acercarnos hasta Info Sectas?
- Bueno, estamos en Facebook, allí nos buscan por “Info Sectas Uruguay” y pueden escribirnos un mensaje. También se pueden comunicar personalmente al teléfono 24877685 de Uruguay o también al celular 099648379, ahí podemos evacuar cualquier duda y coordinar una consulta de asesoramiento.

lunes, 14 de mayo de 2012

Líderes sectarios. El huevo de la serpiente

Ofrecemos una versión actualizada de un anterior artículo, realizado por Alberto Miguel Dib, experto argentino en sectas.

Impera desde hace algunos años ya,  una cultura de la inmediatez que, día a día, viene expandiéndose como una mancha de aceite en nuestros quehaceres cotidianos. Los avances tecnológicos han contribuido en gran forma a facilitar las cosas. Pero también han acelerado los tiempos de todo. Antes, una comunicación a distancia debía esperar a que enviáramos una carta o un telegrama. Posteriormente, tuvimos que llegar a casa para utilizar el teléfono de línea, mientras que hoy en día el teléfono celular e internet han cambiado la dinámica de las comunicaciones. Los periódicos, contaban todo cuanto ocurría. Luego, la radio fue el testigo que nos contaba los hechos desde el lugar donde habían acontecido. Más tarde, la televisión pudo registrar imágenes que nos mostrarían cada detalle de lo ocurrido. Hoy en día, internet nos posibilita “estar ahí”, sea cual sea el lugar del mundo donde ocurre algo, interesante o no. Así, la “cultura de la inmediatez” ha llegado para instalarse y, no sólo eso, sino que también ha invadido otros ámbitos de nuestra vida en sociedad. Nada puede esperar, todo tiene que ser ahora. Y esto nos hace recordar aquella humorada en que un hombre le rezaba a Dios y pedía: “Por favor Señor, dame paciencia… pero dámela ya!!!”.

Asistimos a un fenómeno que no es exclusivamente nuestro, sino que se ha dado a nivel global y que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman ha denominado “modernidad líquida”, refiriéndose así a que las estructuras sociales de antaño se han “diluido”, han dejado de lado su solidez pretérita y, como un líquido se acomoda al espacio que puede ocupar, se han ido “acomodando” de acuerdo al momento. Esa “liquidez” ha dañado peligrosamente las escalas de valores antes intocables y, esa “dilución” de los valores ha dado lugar a la relatividad que ocupó todos los espacios que pudo.

Obviamente, caídos los valores y reinando la relatividad, las creencias religiosas se han tornado un bien transable, negociable, mutable. De esta manera, la “religión a medida”, se ha hecho más real que nunca y, en consecuencia, asistimos a sincretismos varios en los cuales todo es igual, todo vale lo mismo y se equiparan elementos doctrinales, dogmas y creencias de una y otra tradición religiosa. ¡Cómo si fueran asimilables! Justamente allí está la trampa puesto que, quien opera como agente seleccionador de doctrinas y creencias, lo hace con una impunidad y una arbitrariedad tales que debemos tener muy en claro que el fin no justifica los medios y, por más elogiables que sean las intenciones y enseñanzas de estos relativistas seriales, no sólo inducen a confusión sino que, a los fines pregonados, son inconducentes. De hecho, tomar algo de aquí y otro poco de allá, no lleva más que a error, al no tener una sólida base donde sustentarse. Por eso, las palabras bonitas no alcanzan, las frases clichés no sirven y las creencias edulcoradas ya no son lo que inicialmente fueron.

Llegados a este punto, debemos mencionar una corriente sociocultural muy fuertemente impuesta y difundida a nivel comercial, mediático, educacional, político y religioso, que se ha dado en llamar “New Age, Nueva Era o Era de Acuario”, que no es más que un cúmulo de viejas doctrinas con  ropajes nuevos, un amontonamiento de grupos, asociaciones y movimientos variados, tanto en sus creencias como en sus orígenes y que ha brindado un marco de contención a cantidades de “maestros”, “gurúes”,  “canalizadores” y “contactistas” que, si bien se anuncian como tolerantes y difusores de todas las tradiciones religiosas, no hacen más que bastardearlas en favor de un beneficio propio.

¿Cómo podemos aceptar mansamente que nos digan que Jesucristo, Buda, Maitreya, Sai Baba y otros han traído mensajes de un mismo peso específico y que todo sirve para el mismo fin que es la felicidad? Obviamente, quien viva su fe a conciencia, nunca podría aceptar este argumento que carece de solidez, pero ante todo es falaz a todas luces ya que para un cristiano, Jesucristo es el Hijo de Dios, el centro de su fe, de su vida y, por lo tanto, no puede ser asimilado, comparado y mucho menos igualado con Sai Baba, Maitreya, el reverendo Moon, Bhaktivedanta Swami Prabhupada, Osho, Krishna, Krihnamurti, Ashtar, etc.

De igual modo, cada tradición religiosa tiene su historia, sus vivencias y sus elementos doctrinales propios que le dan identidad, por lo que difícilmente acepten sin objetar, este tipo de accionar. Lo que sucede hoy en día es que, ante la “cultura de la inmediatez” antes mencionada, es más fácil llegar a esta sociedad globalizada, con una propuesta religiosa rápida, accesible, sin complicaciones, sin formalidades, descontracturada, sin pasar por la “noche oscura” del sufrimiento y el dolor (no masoquismo) que muchas veces nos depara la experiencia religiosa. Indudablemente, se ha corrido de su eje la sacralidad. Lo “sagrado” ha sido devaluado por conveniencia, para que no haya obligaciones, responsabilidades… La “buena onda”, la “buena vibra” es negocio. 

Si Dios está en todas partes, ¿para qué ir al templo? Este cuestionamiento puede ser abordado desde diferentes aspectos, pero sólo mencionaremos que renegar del templo, induce a darle entidad como tal, a cualquier lugar y, con el tiempo, llegar al postulado “new age” por excelencia: “Si Dios está en todas partes, Dios está en Mí. Por lo tanto, Dios y Yo somos uno. Ergo, Yo soy Dios”. La New Age tiene una característica fundamental, que se muestra como virtud y sin embargo es su talón de Aquiles: todos tienen lugar allí, todos son acogidos en su seno. Las diversas disciplinas promovidas por este movimiento sociocultural vasto e informe, son tan variadas que desde el tarot, las videncias, las runas, péndulos radiestésicos, meditaciones, karma y rencarnación, hasta las  regresiones a vidas pasadas, mediumnidad, “canalizaciones” de mensajes de los maestros ascendidos o los contactos extraterrestres, pasando por las piedras energéticas y los cristales, todo ello “condimentado” con un lenguaje pseudocientífico que le dé cierto aire de seriedad, forman parte de una verdadera red, que en realidad no es más que una tela de araña, pues atrapa y se alimenta de sus víctimas… Decíamos que su capacidad de recibir a todos en su seno, operaba como una debilidad ya que, como decía Santa Teresa de Avila, “Dónde está tu virtud, está tu defecto”, debido a que al tomar de todas las corrientes religiosas y espirituales, no posee una propia y, por si fuera poco, no todas son, ni siquiera parecidas. 

Pero todo lo antedicho podría quedar en una discusión doctrinal que, fácilmente podría enfrentarse esgrimiendo la libertad de creencia y religión amparada en la Constitución Nacional, pero es ahí donde los mencionados relativistas seriales o los agentes seleccionadores de determinadas ideas y creencias toman verdadera relevancia ya que, como decíamos,  si el fin justifica los medios, total todo es igual a todo, habría que tener claro cuáles son los fines perseguidos y cuáles son los medios utilizados. Este pequeño paso, puede ponernos de frente al rostro más repugnante que muchas personas enfrentan en su búsqueda desesperada de una religión rápida, simple y accesible: los líderes sectarios, que se muestran amorosos y comprensivos, ocultando al megalómano manipulador que sin duda alguna va a someterlos. Pero aquí debemos señalar algunos aspectos para tener en claro quienes son estos personajes que hablándonos confianzudamente por televisión y/o radio, dando charlas y conferencias, vendiendo revistas, libros y chucherías varias, orientándonos sobre donde ir a meditar o con quien lograr “plasmar la energía cósmica en nuestro corazón, integrándola al Cristo que habita en tu alma, para lograr el kundalini que nos ayude a alcanzar el nirvana”, intentan mostrarnos el camino para llegar al Reino de los Cielos, queriendo convencernos de que ellos conocen los atajos…

Ahora bien, hablar de líderes sectarios suena abstracto sin poner los nombres sobre el papel, por ello para hacernos un cuadro mental acerca de quienes estamos hablando, mencionaremos algunos, sólo a modo de ejemplo: Sun Myung Moon (Iglesia de Unificación); David Koresh (Branch Davidians); Shoko Asahara (Verdad Suprema); Sai Baba; Marshall Applewhite (Heaven’s Gate); Bhaktivedanta Prabhupada (Hare Krishna); Anton Sandor La Vey (Iglesia de Satán); Juan Unger (Las 7 Reinas); David Brandt Berg (Los Niños de Dios / La Familia); y otros tanto que el lector puede agregar a la lista…

Acto seguido, se impone señalar que no necesariamente se trata de personajes “fabricados” ad hoc sino que, por el contrario, surgen a partir de una patología particular que, con el tiempo, se puede identificar fácilmente en todos ellos. Hace tiempo ya, he tenido la oportunidad de trabajar con excelentes profesionales de la salud mental, como fue el Lic. José María Baamonde, o como son la Lic. María Lourdes Molina y el Lic. Alejandro Farinelli. Todos coincidían en señalar que, a partir de analizar los discursos, libros y doctrinas de los distintos líderes sectarios, podía inferirse en ellos una psicopatología particular denominada Psicosis Esquizoparanoide. Al decir de los profesionales, esta patología se conforma a partir de tres elementos fundamentales que son:

 + La Megalomanía: Es un estado psicopatológico caracterizado por delirios de riqueza, poder, u omnipotencia, asociado a delirios de grandeza y una obsesión compulsiva por tener el control de todo. Tiende a ver situaciones o a imaginarlas de una forma tan creativa que solo él termina creyéndoselas, y las puede emplear para manipular sentimientos y situaciones de cualquier tipo. En definitiva, encierra una aspiración al poder, por el poder mismo.

 + El Delirio Místico: El personaje en cuestión afirma ser un ángel, un extraterrestre, Dios mismo o un enviado de El. Asimismo, en determinadas situaciones puede pretender que “recibe mensajes” de Dios y/o la Virgen María, o bien que “canaliza” mensajes de los “Maestros ascendidos”, espíritus o extraterrestres.
  
 + El Delirio de Influencia: Visto lo antedicho, su capacidad para “salvar” a quienes no recibieron o no entendieron el “mensaje” es frecuente en el discurso y doctrina de estos personajes.  

Por otra parte, el elemento paranoide actúa en cuanto el individuo tiene sensaciones angustiantes, como la de estar perseguido por fuerzas incontrolables o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar el mundo. Al decir del manual DSM IV, la paranoia es un trastorno de tipo crónico, con mayor o menor virulencia ocasional, que se presenta mayormente en individuos de personalidad orgullosa, ególatra y desconfiada. Finalizando esta observación, podemos citar al psiquiatra español Enrique González Duro que, en su libro “La Paranoia” (1991), señala: “El pensamiento paranoide es rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, solo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio, para convertirlo en convicción”.

Es aquí donde aparece una clara característica sectaria que es el “eleccionismo o salvacionismo”. Es decir, creen ser los únicos elegidos por Dios, los ángeles o los extraterrestres, llegado el Día del Fin del Mundo o la invasión desde otras galaxias…

Ahora bien, dando sustancia a todo lo antedicho, mencionaremos algunos casos en que se han visto involucrados conocidos líderes sectarios: Jim Jones (Templo del Pueblo, Guyana, 1979), David Koresh (Rama Davidiana, Texas, EUA, 1994) o Marshall Applewhite  (Heaven’s Gate, San Diego, California, EUA, 1997) quienes, por diferentes motivos guiaron a sus seguidores hacia suicidios colectivos aún hoy recordados. Tanto Jones como Koresh, prometieron a sus seguidores encontrarlos en el Reino de los Cielos. Jones les invitó a beber jugo de naranja mezclado con cianuro. Koresh los hizo participar de un tiroteo con la policía que culminó con incendio fatal de su sede. Por su parte  Marshall Applewhite y sus 38 seguidores llevaron a cabo la ingestión de barbitúricos mezclados con vodka y luego se colocaron bolsas plásticas en sus cabezas para inducir la asfixia. Cuando los encontraron, sus cuerpos yacían en sus propias camas, con sus caras y cuerpos  cubiertos con capas color púrpura. Cada miembro llevaba 5 (cinco) dólares en sus bolsillos. Los 39 (treinta y nueve) estaban vestidos idénticamente con camisas negras, pantalones abrigados y zapatillas tenis color blanco y negro, marca Nike, en las que podía leerse "Heaven's Gate Away Team." Los suicidios se realizaron por etapas, y el resto se purificaba antes de la muerte grupal. 
En realidad, no creían que fueran a morir, sino simplemente que serían “rescatados en energía” por una nave espacial que se ocultaba detrás del cometa Hale-Bopp que entonces rondaba las cercanías del planeta Tierra.

En los casos descriptos podemos, no solo identificar los tres elementos configurantes de la psicosis esquizoparanoide precitada (megalomanía, delirio místico y delirio de influencia), sino también notar como cada uno de  ellos actúa de manera tal que potencia a cada uno de los otros, dando lugar a la “creación” de ese líder que le dará su propia impronta al grupo que lidere. Al exacerbarse la megalomanía, fortalecerse el delirio místico y, en consecuencia, acrecentarse el delirio de influencia, se produce entre ellos un efecto “feed-back”  que los fortalece en extremo, retroalimentándolos y dando lugar a  ese pretendido SER SUPERIOR.

Es así como surgen los líderes sectarios de hoy en día sobre quienes debe hacerse una aclaración. No es nuestra misión como investigadores impugnar sus creencias, sostenidas por la amplia libertad de cultos existente en nuestro país, pero sí es nuestro deber impugnar la práctica de esas creencias cuando llevan a contravenir las leyes. Es allí donde reside la clave para enfrentar a las sectas o nuevos movimientos religiosos, también mencionados como religiones alternativas, logrando desactivar el accionar de personajes negativos para la sociedad.

viernes, 21 de noviembre de 2008

La masacre del "Templo del Pueblo" en Guyana: un suceso que conmocionó al mundo entero


Hace 30 años dieron la vuelta al mundo imágenes espantosas de al menos 923 mujeres, hombres y niños muertos en Jonestown, el asentamiento de la secta Templo del Pueblo, en Guyana. Madres con sus hijos en brazos, los hombres abrazados a sus esposas, todos muertos. Casi todos murieron atrozmente, tras haber bebido limonada envenenada con cianuro. A los bebés se les inyectó el líquido venenoso en la boca. Fue uno de los peores casos de suicidio colectivo y masacre en la historia conocida de la humanidad.

"Si no nos dejan vivir en paz, al menos queremos morir en paz", había proclamado con voz lánguida y dolorida el carismático fundador de la secta Templo del Pueblo, Jim Jones, al dirigirse a sus adeptos. "La muerte sólo es el tránsito a otro nivel", les prometió a su gente en un intento de disipar la duda y el miedo ante el fin cercano. Sin embargo, es dudoso que todas las víctimas escogieran voluntariamente la muerte aquel 18 de noviembre de 1978. Varios supervivientes relataron más tarde que alrededor del centro de reuniones del asentamiento agrícola en la selva de Guyana se habían apostado vigilantes armados. Numerosos miembros de la secta tenían heridas de bala.

Lo que al principio parecía ser un suicidio colectivo inducido por un delirio religioso resultó ser más bien, según los supervivientes, una masacre. "Simplemente nos mataron", dice, por ejemplo, Tim Carter, un ex miembro de la secta, en la película "Jonestown", de Stanley Nelson. Por lo menos no hay duda de que los aproximadamente 250 bebés niños y jóvenes muertos fueron asesinados.

"Esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario", juró Jones, que solía ocultar su cara tras unas gafas oscuras, ante sus seguidores. Éstos lo habían seguido desde Estados Unidos hasta la selva del país sudamericano, donde, según la incoherente doctrina de salvación de su líder, se convertiría en realidad el paraíso en la Tierra. Sin embargo, el sueño de una igualdad racial, justicia social y un trato lleno de amor entre la gente acabó en una catástrofe.

El 17 de noviembre había viajado a Jonestown el congresista estadounidense Leo J. Ryan, acompañado de periodistas y algunos miembros disidentes de la secta. Ryan quería indagar si eran ciertas las noticias cada vez más frecuentes sobre abusos sexuales de miembros de la secta por parte de Jones, las condiciones de vida y laborales insoportables, la privación de libertad y la aplicación de torturas en la aldea modelo.

En un principio, Jones había intentado impedir la visita, pero al fracasar en su propósito organizó una gran fiesta, e inicialmente el ambiente parecía ser de una gran armonía. "Aquí hay gente que cree que esto (la colonia) es lo mejor que jamás le haya pasado en la vida", afirmó Ryan durante la noche después de sus primeras conversaciones. Los miembros de la secta recibieron sus palabras con aplausos frenéticos.

Sin embargo, en la mañana siguiente, poco antes de que Ryan emprendiera el viaje de regreso, el ambiente cambió de golpe. Primero, algunos pocos y después cada vez más habitantes de Jonestown pidieron abandonar la colonia junto con el político estadounidense. Para Jones, quien desde la década de los 70 estaba cada vez más bajo los efectos de drogas, esto era claramente una traición imperdonable. "No pueden irse, ustedes son mi pueblo", les gritó casi con desesperación a los que querían marcharse.

Jones, nacido en condiciones extremadamente pobres, cuya madre veía en él un "mesías" y que ya a la edad de 19 años ocupó su primer puesto como predicador, reaccionó de forma brutal. Hombres de su confianza abrieron ese día fuego contra Ryan y sus acompañantes cuando se disponían a abordar un avión. El político, quien previamente había sido atacado por un miembro de la secta armado con un cuchillo, y otras cinco personas fueron asesinados a balazos, algunos de ellos a quemarropa.

A continuación, Jones, quien hacía tiempo que había creado una atmósfera de miedo y permanente amenaza externa, empezó a fomentar entre sus adeptos una sensación de fin de mundo. Ahora van a venir los paracaidistas, aseguró. "Ellos van a torturar a nuestros ancianos y a nuestros niños". Rápidamente, y de forma acelerada, Jones y sus acólitos se hundieron en el delirio colectivo. Una mujer que no quería morir le recordó que en el pasado había prometido mudarse a la Unión Soviética en vez de optar por el suicidio. "Sí, en un ratito voy a llamar allí", contestó el líder de la secta, cuyas palabras quedaron grabadas en cintas que más tarde fueron descubiertas entre los muertos.

Al final, sin embargo, empujó a la gente hacia la muerte. "Apúrense mis niños, apúrense", exclamaba con una voz que temblaba por la emoción, mientras que se repartían las copas de veneno. Con la espuma en la boca los miembros de la secta se desplomaron en el lugar donde casualmente estaban parados o sentados. Uno de los supervivientes dijo más tarde con amargura: “Eso no fue una revolución, no fue un acto de autodeterminación, sino simplemente una pérdida sin ningún sentido”.

Fuente: DPA, 14/11/08.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

A 30 años de la “Masacre de Guyana”


18 de noviembre de 1978 – 18 de noviembre de 2008. El psicólogo experto en sectas Álvaro Farías, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), reflexiona sobre la masacre de Guyana, que se cobró más de 900 muertos, y sobre la actualidad del sectarismo en Uruguay.

Todavía hoy están grabadas en la retina de muchos las imágenes que llegaban desde Jonestown – Guyana, el 18 de noviembre de 1978. Las fotos de las 918 víctimas (incluyendo niños) de la “masacre de Guyana” dejan sin palabras aún hoy a 30 años de aquél acontecimiento. Los cadáveres yacían esparcidos por el predio de la Secta, la mayoría boca abajo y abrazados, la noche anterior habían bebido la letal mezcla de cianuro y refresco, que su líder Jim Jones, llamó “kool-aid”. El mundo entero quedó pasmado e incrédulo ante ese acontecimiento que de algún modo inauguraba el fenómeno de los “Suicidios colectivos Rituales”. El 19 abril de 1993, David Koresh se autoinmoló junto con más de 80 seguidores en el Rancho Monte Carmelo. En octubre de 1994 miembros de la sociedad esotérica conocida como Orden del Templo Solar, se quitan la vida en Suiza y Canadá. En marzo de 1997 se quitaban la vida los 39 integrantes de la secta Heaven’s Gate junto con su líder Marshall Applewhite. El caso más reciente en el tiempo sucedió en Uganda, allí en la capital Kanungu el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos (una secta de origen católico, liderada por un ex sacerdote con antecedentes psiquiátricos graves), llevó adelante un acto suicida, el resultado: más de mil personas murieron en un episodio de suicidio – homicidio. Se había fijado el día de la purificación, los disidentes habían sido asesinados y sepultados en fosas comunes, los 550 “fieles”, se suicidaron rociándose combustible y prendiéndose fuego a sí mismos. Hace pocos meses un grupo radical en la región de Penza en Rusia estuvo encerrado dentro de una cueva durante meses a la espera del fin del mundo, el resultado: dos personas fallecidas.

El acontecimiento de Guyana fue un hecho que sin duda nos ha marcado a todos, para muchos fue el acontecimiento que movió al estudio y a la investigación del fenómeno de las sectas desde hace ya 17 años.

No consideramos hoy que sea esta la oportunidad para realizar una crónica o un análisis de lo sucedido en Guyana hace exactamente 30 años. Más bien entendemos que el mejor homenaje para las víctimas y para los sobrevivientes es plantearnos algunas preguntas y sus posibles respuestas a modo de reflexión.

¿Qué hemos aprendido desde Guyana hasta hoy en materia del estudio y la investigación sobre el fenómenos sectario? ¿Qué podemos hacer para prevenir que acontecimientos como este no se vuelvan a repetir como recientemente pasara en Rusia? ¿Qué papel le toca al Estado, a la sociedad, a los medios de comunicación la las Universidades, a los profesionales especializados en la materia y a las Religiones Históricas? ¿Cuál es la realidad en el Uruguay?

Desde Guyana hasta hoy se ha avanzado mucho en el estudio y en la investigación de fenómeno sectario. En las Universidades más importantes del mundo existen Cátedras dedicadas a la investigación y el estudio del fenómeno sectario. La Dra. Carmen Almendros (Doctora en Psicología e integrante de la Cátedra de Psiquiatría Forense de la Universidad Autónoma de Madrid) abría el Congreso “Manipulación Psicológica, Grupos sectarios y otros movimientos alternativos” llevado a cabo en Madrid en 2005 y organizado por The International Cultic Studies Association (ICSA), con las siguientes palabras: “La actuación de determinados grupos dogmáticos y exclusivistas está generando una considerable inquietud social en la actualidad. En estos grupos en donde el fin justifica los medios, actuaciones sociales legalmente ilícitas son elevadas a la categoría de “imperativos morales”, justificando con ello actos que pueden ir desde la simple captación engañosa hasta, en sus manifestaciones más extremas, la inmolación de la propia vida o incluso el asesinato masivo”

Grupos sectarios, grupos pseudo terapéuticos abundan en nuestro país, recientemente se ha publicado en nuestro medio una “Guía de la diversidad religiosa de Montevideo” en donde se sostiene que el 80% de los Montevideanos cree en Dios y algunos de los grupos sectarios con denuncias a nivel internacional aparecen dentro de esa Guía. No vamos a ingresar en el terreno de cuestionar el sistema de creencias sostenido por estos grupos, eso queda dentro de la libertad de pensamiento, pero si nos permitimos ingresar en el terreno de cuestionar el accionar de determinados grupos que por utilizar técnicas de manipulación psicológica para el reclutamiento y la captación de sus seguidores, generan a través de un proceso fundamentalmente inconciente un estado de dependencia inducida que atenta contra los derechos fundamentales de las personas. Si bien es notorio desde las últimas décadas del siglo XX un florecer de numerosos grupos de tipo ideológico, religioso, político, culturales, etc. y si bien en la mayoría de los casos estos grupos aportan y fomentan al pluralismo religioso e ideológico dentro de nuestro marco constitucional, también cabe afirmar que otros, sin embargo, actuando detrás de una “tapadera constitucional”, esencialmente el artículo 5º de nuestra Constitución, infringen sistemáticamente libertades individuales y derechos inalienables que son inherentes al ser humano por el mero hecho de serlo. Consideramos que el derecho a la vida y a la libertad individual está por encima de todo y que ninguna barrera debería presentársele. Notamos de parte del Estado cierta negligencia amparada en una supuesta “libertad de cultos” que conduce a un indefectible sentimiento de desamparo asistencial y social ante el accionar de este tipo de grupos sean religiosos o sean supuestamente terapéuticos.

En Europa se ha tenido un accionar mucho más específico en torno a este tema, nada más en España hace algunos años se creía que habían unas 500.000 personas afectadas por grupos de manipulación, esta cifra no incluía las personas afectas por pseudo terapias New Age, la falta de datos fidedignos dentro de los Estados miembros de la Unión hace imposible una cuantificación precisa, tomándose las cifras de las que disponemos como meros indicios del alcance del fenómeno. Todo esto fue lo suficientemente importante como para que el Parlamento Europeo se haya expresado en varias oportunidades sobre la materia realizando diversas recomendaciones a los Estados miembros de la Unión: se recomienda una “acción conjunta de loe Estados miembros de la Comunidad Europea en relación a los diversos delitos de nuevas organizaciones que funcionan al amparo de la libertad religiosa” (Resolución del 29 de febrero de 1996 sobre sectas en Europa y Proyecto de Informe sobre sectas en la Unión Europea, presentado en el Parlamento Europeo el 11 de diciembre de 1997). A esta recomendación a seguido el accionar la actuación en concomitancia de los Parlamentos de varios de los Estados miembros de la Unión Europea.

Si bien hechos como los de Guyana son extremos en los que el discurso sectario lleva al acto su predicamento violento, no podemos quedar en silencio mientras tantas personas en el mundo en y en nuestro país son utilizadas como medio para el enriquecimiento de organizaciones que se han transformado en verdaderas transnacionales de la fe. En el caso de los grupos más destructivos que utilizan técnicas de manipulación psicológica, las consecuencias son más catastróficas aún, familias fracturadas trastornos graves a nivel psicológico, fracturas familiares y psíquicas que dejan graves y dolorosas cicatrices. La experiencia de todos los que conocemos alguna persona afectada, algún vecino, amigo, familiar, compañero de trabajo, etc. que se ha visto estafada por alguno de estos grupos. Nuestra experiencia clínica nos muestra el dolor de aquellos que acuden en busca de asesoramiento e información.

Los datos al respecto de este fenómeno en el Uruguay son tan imprecisos como en Europa. Los más optimistas sostienen que cerca de un 10% de la población estaría afectada por sectas, eso sin agregar todas las personas que se ven afectadas por “terapeutas alternativos”, que realizan un ejercicio ilegal de la tarea propia del Psicólogo o del Psiquiatra. Sería una buena interrogante a responder el alcance de este fenómeno en el Uruguay, lamentablemente la falta de apoyo institucional y de recursos materiales y económicos no nos permiten realizar investigaciones de campo como para responder en ese sentido.

Con relativa frecuencia tenemos alguna participación en algún medio de comunicación, sea radio, televisión o prensa. En dichas participaciones intentamos llevar a cabo una labor de denuncia del fenómeno, intentamos brindar elementos para la clarificación y el discernimiento. Consideramos bien importantes estas oportunidades pero también insuficientes dado lo caleidoscópico y variable del fenómeno sectario.

Las Religiones Históricas, de manera especial la Iglesia Católica, ha mostrado alguna preocupación a nivel nacional sobre este tema, pero el mismo tampoco entra de lleno en la agenda pastoral de los planes pastorales de las distintas Diócesis del Uruguay. El desamparo no sólo es asistencial y social, también es pastoral.

La presencia de este tema en la agenda de las Universidades tanto privadas como pública es prácticamente nula. Consideramos que a los profesionales de la salud mental y todos aquellos investigadores de las ciencias humanas les corresponde un rol protagónico en el estudio, la investigación, la prevención y el tratamiento del fenómeno sectario y sus consecuencias. En esto también estamos omisos no se forma a los profesionales en este tema, no se investiga. La sociedad parecería preferir realizar una verdadera desmentida de la situación. Detrás de nuestra pretendida condición de país laico y tolerante se tolera lo intolerable y se permite que los Derechos Humanos no sean debidamente respetados.

Mucho nos queda por hacer. Por todo lo arriba dicho nos parce suficientemente clara la necesidad y la oportunidad de investigar sobre el tema de las sectas y los grupos manipulativos, al igual que sobre los procesos sociales y psicológicos de la propia manipulación psicológica tanto aquí en nuestro país como en el mundo. Consideramos que en Uruguay es una realidad apremiante donde solo unos pocos especializados y sin el debido apoyo se han dedicado al estudio sistemático de este fenómeno. Consideramos que el conocimiento científico acumulado en estos años debe ser acompañado por la necesaria difusión del mismo de manera tal que ese conocimiento se transforme en “el espejo a través del cual la sociedad reflexiona sobre sí misma” (Lamo de Espinosa, 1990)

Atentamente,

Álvaro Farías Díaz
Licenciado en Psicología
Miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES)
Director del Servicio de Estudio y Asesoramiento en Sectas (SEAS – Uruguay)
seas.uruguay@gmail.com